5 falsas verdades de la cerveza | SapiensBox

Muchas mentiras se convierten en verdades cuando se repiten muchas veces. aquí desmentimos los mitos de la chela.

¿A quién no se le antojó una chela con sólo ver el nombre de este post? Si eres de los que se les hizo agua la boca, ve por una para que la disfrutes mientras lees esto.

Si no se te antojó, ve de una vez por ella porque seguro al final de este artículo la vas a necesitar.

Muchas veces las mentiras se convierten en verdades después de repetirlas tantas veces y bueno… la chela sufrió las consecuencias de este fenómeno.

Desmentimos 5 mitos de la cerveza que todos juramos y perjuramos que son “verdad”.

Una chela “muerta” sabe mejor

Esta falsa verdad ha engañado a nuestros antepasados por los siglos de los siglos, amén. En México estamos acostumbrados a tomar cervezas casi congeladas, por el calor, pero esto ha provocado que no saboreemos sus diferentes matices.

La temperatura ideal de una chela es de entre 7º y 10º C y es mejor dejarla entibiar poco a poco para que percibas sus diferentes sabores.

La chela se “quema”

Se dice que si dejas calentar una chela pierde su sabor y, por lo tanto, se “quema”. Este es uno de los mitos más grandes en torno a la cerveza.

Durante su proceso de elaboración, distribución y almacenamiento, la cerveza sufre diferentes cambios de temperatura, por lo que es completamente falso que la chela sepa mal cuando pasa de fría a caliente. Su sabor cambiaría solamente mediante un cambio de temperatura brusco y si está expuesta a la luz.

Es mejor tomarla directa de la botella

Usualmente tomamos la chela directamente del recipiente en el que nos la venden, ya sea por desesperados o por comodidad, pero la cerveza debe tomarse en vaso o tarro para que podamos disfrutar de sus olores y así percibamos mejor su sabor.

Bonus

Olvida los tarros congelados de tu abuelito, mejor bebe tu chela desde un tarro a temperatura ambiente.

Si no tienes tarros, no elijas la cerveza de botella, mejor compra chela de lata porque el aluminio sellado no deja que pase la luz ni el oxígeno (estos dos factores hacen que el sabor de la chela se vea afectado).

La panza “chelera”

No culpes a la chela por tu barriga. La explicación para esa grasita acumulada está en una de estas 3 razones:

  • Estas sentado la mayor parte de tu tiempo.
  • Las botanas o alimentos que consumes mientras bebes cerveza.
  • Mala calidad de la cerveza que tomas.

El Colegio Oficial de Médicos de Asturias realizó un estudio para desmentir esto y concluyó que mientras consumas máximo medio litro y tengas una dieta balanceada, la cerveza no te hará engordar. De hecho, ayuda a reducir el riesgo de diabetes e hipertensión. Pero recuerda: no la tomes en exceso. No aceptaremos quejas por kilitos de más, porque te lo advertimos.

La chela oscura pega más

No importa si es clara u oscura. Su color se da por el tiempo que se tuesta la malta y no tiene nada que ver con el grado de alcohol. La cantidad de alcohol que contiene una chela se determina por la levadura que está compuesta por millones de hongos unicelulares que se encargan de convertir el azúcar en alcohol.

Así que, la próxima vez que compres una cerveza, fíjate, no en su color, sino en su grado de alcohol, para que no se te pasen las cucharadas.