666 falsedades sobre los exorcismos | SapiensBox

Aunque no lo creas, los exorcismos están más vivos que nunca.

El mal tiene muchas facetas y formas de manifestación.

Tristemente, el mal forma parte de la experiencia humana de manera prácticamente inevitable, un mal que la mayoría de nosotros experimentamos bajo las formas concretas de la injusticia, la violencia o la crueldad.

Para dar cuenta de esos males no es necesario acudir a explicaciones sobrenaturales, sino más bien a las múltiples desviaciones y debilidades del carácter de las personas; sin embargo, muchas tradiciones religiosas sí tienen una conciencia clara sobre la posibilidad de que un ser o un grupo de seres espirituales dediquen al mal toda su existencia, y que tales entidades puedan interactuar con los seres humanos, siempre para hacernos daño.

La posesión demoniaca es una experiencia que muchas personas aseguran haber tenido y que muchas religiones, tanto institucionales como alternativas, corroboran. A su vez, el exorcismo es el método a través del cual las religiones tratan el problema de la posesión diabólica, lo que muchas veces ha engendrado curiosidad y también malentendidos, sobre todo por tratarse de un tema recurrente en el cine de terror, que trata de magnificarlo o de presentarlo de manera espectacular como recurso narrativo.

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Pero muchos de nuestros conceptos sobre el exorcismo están más alimentados por las películas que por la realidad de esa práctica que se mantiene viva en casi todo el mundo.

Por eso, hoy te presentamos 666 mitos y falsedades sobre el exorcismo.
…es broma. Son sólo 6:

1. El exorcismo sólo lo llevan a cabo sacerdotes católicos.

Falso.
En realidad, distintas formas de exorcismo se realizan tanto en iglesias cristianas no católicas, como fuera del ámbito cristiano, entre los budistas, los musulmanes, los judíos y los hinduistas. Quizá la diferencia es que la Iglesia Católica cuenta con una estructura institucional que hace que su ritual de exorcismo sea más llamativo y mejor identificado por la mayoría de los occidentales.

2. Ser exorcista es una vocación.

Falso.
En el caso del catolicismo, los sacerdotes tienen una vocación concreta al sacerdocio y luego, como parte del ejercicio de esa vocación, algunos llevan a cabo exorcismos, pero en todo caso deben contar con una licencia expresa de su obispo, que puede otorgarla para la práctica de exorcismos por un tiempo determinado, o simplemente para la realización de un exorcismo específico, pero no para toda la vida como un ministerio permanente (aunque en el algunos casos se haya dado así, por renovación constante de dichas licencias).

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3. Para ser exorcista, un sacerdote debe ser especialmente espiritual o tener algún don sobrenatural.

Falso.
El ritual de exorcismo sólo prevé que las licencias para exorcizar sean concedidas a sacerdotes que cuenten con “piedad, ciencia, prudencia e integridad de vida”, pero no se requiere de nada más en concreto, de hecho, un mínimo de esas características debiera ser exigible a prácticamente cualquier sacerdote.

4. Antes de practicar un exorcismo, el sacerdote debe contar con la opinión de un psiquiatra.

Falso.
La posesión demoniaca es un fenómeno no reconocido por la ciencia, por lo tanto, ningún psiquiatra profesional podría diagnosticar que una persona está poseída para que se proceda al exorcismo; sin embargo, el ritual sí previene fuertemente a los exorcistas para que mantengan la máxima prudencia para discernir casos de posesión de otros casos que puedan entrañar más bien enfermedades psicológicas o simples sugestiones.

5. Los principales signos de una posesión se manifiestan en forma de “poderes” que adquiere la persona poseída.

Falso.
Hablar lenguas desconocidas previamente por la persona, mover cosas con la mente o mostrar una fuerza física superior sí pueden ser indicios de posesión, pero éstos no son los signos principales o inequívocos que el exorcista debe tomar en cuenta, sino más bien los aspectos propiamente espirituales del caso: qué tipo de vida interior tiene la persona presuntamente poseída, si se acercó voluntariamente al demonio, si muestra una aversión vehemente contra Dios, la Virgen y los objetos sagrados, etc. La valoración en conjunto de la historia personal e íntima del poseso, más los signos externos de la posesión, es lo que puede llevar al exorcista a convencerse de que está frente a un caso de posesión y por lo tanto a realizar el exorcismo.

6. El exorcismo es como una gran batalla que se libra de una vez por todas.

Falso.
El exorcismo es un ritual que dura aproximadamente media hora, tiene el objetivo de liberar a una persona de la posesión demoniaca y, según muchas circunstancias distintas, puede ser efectivo en una sesión o en varias; de hecho, hay exorcismos que han durado años enteros en los que la persona presuntamente poseída mantenía al mismo tiempo una vida relativamente normal, con trabajo y familia, y simplemente seguía experimentando la influencia de lo que identificaba como un demonio, por lo que acudía al exorcismo una o varias veces por semana hasta que logró liberarse, de forma relativamente análoga a lo que pasa con una terapia. De hecho, esta característica distingue en buena medida a la posesión de una enfermedad mental común, pues en términos generales, la posesión es de índole absolutamente espiritual y normalmente no afecta la vida laboral o social de las personas que la padecen, a diferencia de lo que pasa con una enfermedad mental.

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