AMLO es el Hugo Chávez mexicano... o tal vez no. | SapiensBox

Te decimos en qué sí y en qué no se parecen: la opinión final es tuya.

“En política no importa lo que es, sino lo que parece”, decía Jorge Chabat en 2006. Ese mismo año, The Economist se refería a Andrés Manuel López Obrador como la versión mexicana de Hugo Chávez y, al mismo tiempo, George Grayson lo bautizaba como “El mesías mexicano”.

Hoy, más allá de cuestionar cuál de los ‘diagnósticos’ fue el más acertado -el de la filia o el de la fobia-, vale la pena que analicemos las verdaderas coincidencias en la comparación que, desde 2006, ha marcado la imagen política de Andrés Manuel López Obrador, candidato de MORENA a la presidencia.

El problema de López Obrador es que no quiere ser comparado con Chávez, pero tampoco hace nada por desconectarse de él.

El mismo gato, pero mexicano

Empecemos con las similitudes de discurso que alimentan las comparaciones:

1. Castigo a la élite política
2. Debilitamiento de las instituciones
3. Revocación de reformas estructurales neoliberales
4. Tintes autoritarios: “Sólo yo tengo la razón y, por ende, la solución”.

…O no.

Diferencias clave entre AMLO y Hugo Chávez:

  • Trayectoria y formación: Chávez era un militar; AMLO es un político.
  • Antes de postularse como candidato a la presidencia, Chávez ejecutó un golpe de estado fallido por el que iría a prisión antes de ser finalmente indultado; AMLO fue Jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal antes de postularse como candidato a la presidencia.
  • El proyecto económico chavista era socialista: arrebató al sector empresarial el poder de sus propias ganancias, afectando la economía; el proyecto alternativo de nación de López Obrador no lo es: no plantea regresar al Estado el control total de la economía, ni de nacionalizar ningún segmento industrial ya privatizado.
  • El nacionalismo de Chávez era Antiimperialista: su enemigo estaba fuera del país; el nacionalismo de AMLO es del tipo revolucionario que ve a su enemigo en casa: en la clase política mexicana y la corrupción.

Para muchos preocupa que, de llegar al poder, López Obrador pudiera causar una crisis económica derivada del rompimiento de relaciones con el sector empresarial; sin embargo, la evidencia que dejó como Jefe de Gobierno fue más bien la de un tipo pragmático que trabajó de cerca con el sector privado para la restauración de varias zonas de la ciudad y el desarrollo de vivienda.

AMLO sobre Venezuela

Otro de los puntos sobre los que se basa el debate es su opinión respecto de la situación política de Venezuela bajo el mando de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Estas son las posturas más relevantes que AMLO ha hecho públicas:

  • Autodeterminación y No-Intervención: Para muchos, es reprobable que AMLO diga que nadie debe meterse con lo que pasa en Venezuela; para otros, es una postura que reafirma que debe evitarse la inminente intervención de EE.UU. en aquel país.
  • Apoya la oposición pacífica: para unos es inaceptable que AMLO insinúe que la oposición del gobierno de Maduro debe ser ‘paciente’ y manejarse pacíficamente; para otros, es prueba de que está a favor del diálogo. Sin embargo, para aceptar esta última idea habría que reconocer que el discurso de AMLO convalida de algún modo la postura oficial del gobierno venezolano acerca de la oposición en aquel país.

En general, el problema de López Obrador es que no quiere ser comparado con Chávez, pero tampoco hace nada por desconectarse de él. La razón: una buena parte de la base electoral de izquierda que hoy lo apoya está a favor del chavismo. Su silencio, entonces, tendría más que ver con una estrategia electoral que con una afinidad real con la dictadura bolivariana.

El Verdadero Problema

La gran diferencia entre Hugo Chávez y López Obrador es que, mientras el primero tenía apoyo popular mayoritario, AMLO divide.

Lo que debería preocuparnos en realidad no es si AMLO, de ganar las elecciones en julio, convertiría a México en una réplica de Venezuela: las estructuras que acompañarían a su gobierno funcionarían como un contrapeso a sus decisiones (de hecho, ese sería el ideal democrático al que deberíamos aspirar: que sin importar quién gobierne, haya límites en su poder).

Y si nos preguntamos por qué aquí los contrapesos sí funcionarían y no terminarían siendo eliminados, como sucedió en Venezuela, la respuesta es sencilla: la gran diferencia entre Hugo Chávez y López Obrador es que, mientras el primero tenía apoyo popular mayoritario, AMLO divide. Y sin ese apoyo popular aplastante, el propio pueblo podría ser el contrapeso más fuerte para su gobierno.