Budismo: ¿filosofía o religión? | SapiensBox

…y de por qué nos gusta más todo lo que no sea religión.

A partir de los años 60 comenzó un fenómeno interesante en los países occidentales (en América y Europa, principalmente): al mismo tiempo que los jóvenes comenzaron a perder interés en su religión de origen, también comenzaron una búsqueda espiritual alternativa, y en ese proceso muchos se encontraron con el budismo.

La generación millennial está un poco más familiarizada con las espiritualidades alternativas, y el budismo no les resulta tan exótico como pudiera haber parecido a la generación de nuestros padres o abuelos, pero lo que se ha vuelto más común es que muchas personas interesadas en el budismo lo vean –o por lo menos eso digan en su círculo social– como un sistema filosófico más que como una religión.

Lo primero que se podría decir es que, para el propio budismo, la pregunta acerca de bajo qué etiqueta hay que ubicarlo es innecesaria o incluso inútil. En México, por ejemplo, quizá el centro más conocido y organizado para la difusión de la sabiduría y las prácticas budistas sea la Casa Tíbet, que no está registrada como Asociación Religiosa frente a la Secretaría de Gobernación, ni tendría por qué estarlo, dado que no tienen necesidad de registrar sus inmuebles como templos, ni a sus maestros como ministros de culto. Pero claramente un tema de tipo registral no basta para afirmar que el budismo no sea una religión.

Tampoco constituye un argumento ese sentido el hecho de que personas concretas puedan autodefinirse como budistas no religiosas o incluso como simultáneamente budistas y ateas, porque la autodefinición sólo alcanza la experiencia de la persona que la suscribe, pero no fija un significado general.

Tal vez la verdadera razón de fondo por la que se plantea este tema con cierta frecuencia es que el concepto mismo de religión parece estar desprestigiado y, por lo tanto, muchas personas que encuentran en el budismo un camino de profundización espiritual preferirían no ser clasificadas como personas que adscriben una religión.

El budismo es una filosofía

La filosofía es una reflexión sistemática sobre la realidad, la verdad, el sentido, la belleza, la bondad, la maldad, el conocimiento y hasta la esencia de la experiencia humana. En ese sentido, desde luego que el budismo puede ser clasificado como una filosofía, pues en el fondo la enseñanza budista invita al practicante a investigar sobre todos esos temas y a conducir su vida conforme a la sabiduría obtenida a partir de esa investigación.

Quizá por eso los budistas occidentales se han interesado tanto por el campo de las neurociencias, pues a final de cuentas muchas de sus principales búsquedas están relacionadas con la formación de la conciencia, un tema que puede interesar a otros sistemas considerados religiosos, pero en un nivel y desde una óptica distinta.

También es cierto que en el budismo no existe un concepto de dios equiparable al de las religiones judeocristianas y que, incluso, –de acuerdo con determinadas tradiciones– se puede ser budista y mantenerse completamente ajeno a la noción de dios o incluso negar su existencia. Pero eso no descalifica de inmediato al budismo como religión.

El budismo es una religión

La religión es un sistema o método que, mediante la combinación de creencias y prácticas, conduce al ser humano a una experiencia de trascendencia respecto de la realidad inmediata. En el mundo ha habido y hay religiones de todo tipo: religiones de un solo dios, religiones de muchos dioses y también religiones sin dios; hay religiones que tienen textos sagrados y religiones que no, religiones que tienen una estructura jerárquica y alguna forma de clero y otras que no. Lo que todas tienen en común es que son caminos a la trascendencia.

En ese sentido, el budismo sí que sostiene doctrinas que permiten considerarlo un sistema religioso. Probablemente el principal de esos aspectos es su enseñanza acerca del destino final de la vida, pues el budismo sostiene que la muerte no es la última fase de la existencia, sino que la vida sigue fluyendo a través del mecanismo de la reencarnación; y no sólo eso, sino que los seres vivientes pueden pasar en distintos momentos a lo largo de las eras, sus diversas encarnaciones en distintos reinos o estados de existencia, reinos en los que incluso puede haber seres divinos e infernales, aunque eso no sea directamente equivalente al cielo y el infierno de las tradición judeocristiana, ni tampoco a la existencia de Dios.

Del mismo modo, una forma de ética está sin duda asociada a la práctica del budismo y al concepto de karma, que si bien no es dogmático –en el sentido que lo es la enseñanza sobre el pecado y la virtud en el cristianismo, por ejemplo– sí supone exigencias morales muy importantes cuyo incumplimiento inevitablemente tiene consecuencias, por lo menos dentro de su propio sistema de creencias.

Si una persona quiere ser budista adscribiendo una parte del budismo y dejando de lado la otra, obviamente puede hacerlo, pero eso no sería diferente a las personas que pueden sentirse atraídas a la figura o las enseñanzas de Jesucristo –por poner un ejemplo– pero no creen en él como Hijo de Dios, sino como un simple iluminado; eso no hace que el cristianismo deje de ser una religión.