"Chicharito" y Vela: Dos formas de soñar | SapiensBox

Las dos estrellas de la Selección Mexicana tienen formas diferentes de entender el futbol.

Javier “Chicharito” Hernandez es el máximo goleador en la historia de la Selección Mexicana y, con su gol ante Corea del Sur, se convirtió en el tercer jugador en anotar en 3 ediciones de la Copa del Mundo (los otros son Rafael Márquez y Cuauhtémoc Blanco).

Por otra parte, Carlos Vela anotó su primer gol con el “Tri” en un mundial por la vía del penal, pero se ha convertido en ese “genio loco” -como dirían los argentinos- que desequilibra y marca diferencia en el ataque, aunque no necesariamente haga goles.

La cara de Carlos Vela normalmente es de concentración, como si estuviera pensando en lo que va a hacer en la siguiente jugada. Incluso, antes de cobrar el penal ante los asiáticos, el delantero no dejaba de ver el balón, como si estuviera visualizando hacia dónde iba a tirarlo.

Además, la reacción de Vela en el festejo es sobria y solitaria hasta que llegan sus compañeros. A Vela no le gustan los abrazos o las expresiones públicas de afecto.

Según El Economista, Vela utiliza más su lóbulo frontal, la parte del cerebro que provoca que la voluntad se convierta en una acción.

“El Chicharito” es el otro extremo. Sólo basta ver su rostro cuando escuchó el himno nacional en el partido ante Alemania para entender esto:

Javier utiliza más su sistema límbico, esa parte del cerebro que nos hace sentir miedo, pasión, coraje o felicidad. Por eso, es normal que lo veamos sonreír la mayor parte del tiempo, como cuando festejó su gol y automáticamente abrió sus brazos como para abrazar a sus 10 compañeros en el campo.

Para “Chicharito” son necesarias las muestras de afecto, mientras que para Carlos Vela es suficiente una palmada en la espalda, un choque de manos o una ligera sonrisa cuando sale de cambio.

Curiosamente, la historia de ambos jugadores está conectada desde las categorías inferiores. En 2005, mientras Carlos Vela festejaba el título mundial sub-17 de México, Javier se conformaba con verlo desde la televisión. “Chicharito” hizo todo el proceso rumbo al Mundial de Perú 2005, pero no superó el último corte.

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Desde aquel lejano 2005, Vela fue inconsistente con sus clubes hasta que llegó a la Real Sociedad en 2011, donde explotó todo su potencial. Incluso rechazó ir al Mundial 2014 con la Selección Mexicana cuando se encontraba en su mejor momento.

Por otra parte, Javier se convirtió en el ídolo de la afición mexicana y en el máximo goleador de la Selección, a pesar de varios tropiezos y fallas con varios equipos del Viejo Continente.

Ahora, en el partido ante Corea del Sur, los goles de cada uno sirvieron para firmar un inicio perfecto: dos ganados de dos disputados en la fase de grupos.

Además, Carlos Vela es alguien que no le gusta estar frente a las cámaras y Javier asume ese rol de líder para comparecer frente a ellas, donde siempre deja ver su carácter emotivo.

Jamás olvidaremos su famosa frase:
“Imaginemos cosas chingonas”.

Carlos Vela nació con el talento para jugar futbol, pero su verdadera pasión es el basquetbol:
“Puedo ver 5 juegos seguidos de la NBA sin aburrirme, si veo un partido de futbol, le cambio a los 10 minutos”.

Lo cierto es que nosotros podríamos verlo jugar 5 partidos seguidos con el nivel que ha demostrado en Rusia 2018.

Javier Hernández necesita de las emociones, de fracasar, de levantarse, de triunfar, de que le hieran el orgullo para callar bocas.

“Chicharito” es apasionado y trabajador; Carlos Vela es un elegido del futbol desde que nació; talento en su máxima expresión, pero ambos estilos han servido para una cosa:

Hacer feliz a todo México.