¿Cómo sobrevivir a un jefe tóxico? | SapiensBox

Son inevitables, pero eso no significa que deban arruinar tu vida: los jefes tóxicos

Existen cosas en la vida que no pueden evitarse y tener un jefe es una de ellas, a menos que tengas tu propio negocio y tú seas el jefe. Pero la gran mayoría trabajamos en empresas donde los jefes son un mal necesario.

Cuando corremos con suerte pueden ser amables, motivadores y grandes líderes que te ayudan a crecer, pero muchos otros pueden ser personas que, con su mala vibra, dañan el ambiente y hasta la autoestima de sus empleados.

Por ejemplo, “el jefe inseguro” que necesita empleados aliados, pues sin ellos no sabría dirigir el área; o el “jefe trepador”, que se roba las ideas de los empleados y, si fallan, los culpa a ellos por sus propios errores. Uno más es el “jefe arrogante”, que no acepta opiniones, es autoritario y no reconoce el trabajo de los demás.

Si tu jefe es como éstos, o peor, tenemos algunos tips que te pueden ayudar a sobrellevarlo, pues nunca será sano que trabajes en un ambiente tóxico por culpa de una persona, aunque sea el jefe.

Trata de ponerte en su lugar

Toma en cuenta que probablemente su puesto sea el más complicado de todos. Muchas personas no saben lidiar con el estrés y terminan por tratar mal al personal.

Analiza a tu jefe antes de sacar conclusiones, fíjate cómo trata a los demás, no tomes sus actitudes como algo personal y parte de ahí para armar una estrategia que resulte sana para ti. Recuerda que él o ella tienen más información y una perspectiva más amplia de las necesidades y los problemas de la empresa.

Sé más inteligente que tu jefe, no respondas a tus emociones

Si eres víctima de violencia verbal o regaños injustos, debes mantener la calma. Es importante no caer en provocaciones y ayudar a la armonía en el trabajo, provocarás que tu jefe no tenga opción de atacarte, lo que frenará la situación. Y si no se detiene, busca las vías institucionales adecuadas para denunciar y solucionar el problema.

El diálogo es la clave

No todos los jefes están abiertos a las críticas y menos si es se refieren a su desempeño; pero no está de más que intentes hablar con ellos. Si conoces bien, seguro sabrás encontrar el mejor momento para hacerlo.

Pero si eres el nuevo, probablemente la crítica le molestará más viniendo de alguien que apenas se incorpora. Intentar hablarlo es mejor que guardártelo, en una de esas lo agarras de buenas y arreglan sus diferencias.

Él no va a cambiar, mejor adáptate

Es común que te encuentres con jefes que llevan años en el puesto y que han usado el mismo sistema para todos los empleados que han pasado bajo su mando. Él o ella no va a cambiar sólo porque a ti no te parece su forma de trabajar. Mejor pregúntale cuáles han sido tus fallas y de qué manera puedes mejorar. Notará en ti disponibilidad y podrías generar empatía debido a la iniciativa que muestres.

No seas como él…

Existen muchos jefes que no son profesionales, sabemos que eso es realmente molesto. Pero si él no hace bien su chamba, no significa que tú debas bajar tus propios estándares. No hay nada mejor para tu carrera que el que la gente hable bien de ti y de tu trabajo, por lo que da siempre el cien por ciento, cualquiera que sea tu puesto.

Respalda tu trabajo

Si el conflicto llega a otra fase, en donde cada vez es más complicado, corres el riesgo de que te despidan, pues el jefe siempre lleva la ventaja porque #jefe. En ese caso, respalda tu trabajo, haz capturas de pantalla, guarda mensajes, correos y cualquier documento que pueda servirte en caso de que la situación llegue a mandos más altos.

Recuerdo que lo primero es tu bienestar

Si la situación ya es insostenible, tal vez te estés planteando renunciar. A veces caemos en el juego y pensamos que es una batalla que debemos ganar a toda costa, pero no es así. Si ya no estás a gusto, renuncia, pero no lo hagas como resultado de un impulso ni por sentir una liberación inmediata.

Trata de planear tu salida, busca alternativas de empleo antes, para que no te quedes mucho tiempo sin trabajo, recuerda que siempre es más fácil encontrar un empleo cuando todavía tienes otro.

Y cuando llegue el momento, asegúrate de hacer valer tus puntos de vista y tus razones de manera ordenada y serena; así dejarás en tus compañeros y en los superiores de tu jefe inmediato una imagen profesional. No es bueno quemar los puentes para siempre, sino intentar dejar todas las puertas abiertas que puedas.

Estos son sólo algunos consejos que podemos darte, al final, la decisión es tuya. La solución depende mucho de las necesidades del empleado, del trabajo y de cada relación laboral.