Cosas que funcionan, pero están mal | SapiensBox

Muchas cosas que nos dicen que están mal terminan saliendo bien.

Por más que los expertos se empeñen en corregirnos, ningún conocimiento es más fuerte que la experiencia directa. Las cosas que nos dan los resultados que buscamos, las seguimos haciendo, por más que nos digan que “eso no se hace”, lo hacemos. Es más, si está prohibido, hacerlo nos reporta mayor placer.

Exprimirse los barros

Cualquier dermatólogo te va a decir lo mismo: si tienes barros o espinillas, tienes que dejártelos en paz y asumir mejor una rutina de limpieza y cuidado de la piel, porque si los exprimes te lesionas la zona, se te puede infectar peor y hasta puedes quedar con marcas permanentes. Sin embargo, todos hemos experimentado el morboso y culpable placer que da reventar esas horribles protuberancias.

Pegarle a los aparatos eléctricos

También conocida como “mantenimiento percusivo” o “calibración por impacto”, todos conocemos la vieja técnica de agarrar a golpes un aparato que está fallando para ver si se compone. La verdad es que, en el caso de los electrodomésticos viejos –que tenían muchos componentes mecánicos– era posible que un golpecito ayudara a reacomodar las cosas que se habían salido un poco de lugar por el uso; y todavía con aparatos electrónicos es posible que una conexión medio floja se pudiera reconectar, pero la verdad es que a la larga lo más probable es que sólo se empeore el problema con el movimiento. Por eso tanto fabricantes como electricistas te dirían que es mejor acudir a sus servicios, cuando algo falla.

Limpiarse los oídos con cotonetes

La opinión de la mayoría de los otorrinolaringólogos es que eso de limpiar los oídos es una cosa que debe dejarse exclusivamente en manos de profesionales; que no debes dejar que te entre agua en las orejas mientras te bañas, ni meterte el dedo por ahí, ni mucho menos introducir cosas en tus oídos, y al parecer tienen razón, pero la verdad hay algo profundamente delicioso en tomar un pequeño hisopo de algodón y girarlo por el canal auditivo externo y remover hasta el último rastro de cera que pudiera haber ahí.

Curarse la cruda con cerveza

La resaca –o cruda, como decimos en correcto mexicano– es un proceso de deshidratación e intoxicación debido a las sustancias residuales de la descomposición del alcohol. Para cualquier persona razonable resulta lógico que si el alcohol es la causa, no puede ser la solución; en cambio el consumo de bebidas hidratantes, comida, Vitamina B6 y algún analgésico sí que pueden contribuir a superar la cruda. Pero la cerveza no deja de ser el remedio preferido por todos, básicamente porque, por un lado, tiene entre 70% y 95% de agua, por lo que no deja de ser más o menos hidratante, y sobre todo porque el alcohol tiene efectos agradables para sus consumidores, que es la razón de por qué tienes una cruda, en primer lugar.

Mezclar estimulantes para quedarte despierto

Muchos estudiantes, sobre todo en periodos de exámenes, sienten la necesidad de extender sus horas hábiles para poder estudiar en una noche todo lo que no aprendieron durante un semestre. En esas circunstancias, muchos optan por meterse toda la cafeína y taurina del mundo, en forma de bebidas energizantes, pastillas y litros de café. Obviamente es poco recomendable hacer algo así, pero si ya de todas formas lo ibas a hacer, el mejor tip es que esas sustancias tardan unos 20 minutos en empezar a hacer efectos, entonces, en vez de estártelas metiendo desde la tarde, espera a que te esté dando mucho sueño, entonces sí tómate ese café bien cargado e inmediatamente toma una siesta reparadora, y ponte el despertador en media hora; así cuando despiertes vas a tener el kick de la cafeína y habrás descansado algo.

Bonus: todos los que todavía alcanzamos a jugar con cartuchos de Super Nintendo recordamos el viejo truco de soplarles cuando empezaban a fallar. La verdad es que sólo los llenabas de baba y empeorabas las cosas, pero como todos vimos que funcionaba, nunca dejamos de hacerlo.