El diario de Ana Francisca | SapiensBox

Adolescencia, narco y violencia.

El 12 de marzo de 1945 falleció Annelies Marie Frank, Ana Frank, quien sería mundialmente conocida gracias a su diario, en el que narra diferentes situaciones por las que pasó como una niña judía que se esconde, junto a su familia, para tratar de salvar su vida durante el Holocausto.

En SapiensBox decidimos recordarla mediante la historia de Ana Francisca García Hernández, una niña que vive en Michoacán durante la Guerra contra el narcotráfico , que se libra en México desde 2008.

NOTA: Esta historia es ficticia, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

Domingo, 12 de junio de 2011.

Ayer fue un día increíble, sin duda el mejor cumpleaños que he tenido. Mi papá me despertó muy temprano con las mañanitas, vino a mi cuarto con un ramo enorme de mis flores favoritas, lilis, y te trajo a ti, mi diario. Cumplí trece años y mis papás organizaron una fiesta a lo grande, vinieron muchísimas personas, recibí muchas cosas increíbles; un señor, dicen que será el próximo gobernador, vino también a la fiesta y me regaló un pony, lo nombré Chente. Es muy bonito, aunque debo decir que los caballos no son lo mío, mi papá tiene varios, siempre le han gustado, también a mi hermana, les gusta montarlos por las huertas, pero yo siempre he preferido verlos. Cuando tenía once me subí a uno y se echó a correr con todo, no supe ni cómo me fui a caer, me rompí el pie y pasé semanas conociendo la comodidad de cada silla y sillón de mi casa, acompañada de libros que mi papá me traía casi diario, los acababa enseguida. Creo que por eso ahora no me caen tan bien, aunque el pony se ve bastante más tranquilo.

Vinieron muchos compadres y amigos de mi papá que no conocía, todos me trajeron algo, ropa, dinero, bolsas y maquillaje, que no uso todavía, pero bueno, de todas las cosas que recibí tú fuiste el mejor, el día que me caí del caballo empezó mi miedo hacia ellos, pero también mi amor por la escritura, esos libros me ayudaron a viajar muy lejos a lugares que no son de este mundo, quisiera poder escribir como en esas páginas, pero mi papá dice que empiece contigo, contándote todo lo que me pasa como con una amiga, así lo haré.

Lunes, 13 de junio de 2011.

Ayer estaba tan emocionada que no sabía muy bien como empezar, creo que primero tengo que contarte sobre mí. Me llamo Ana, vivo en Uruapan, Michoacán de toda la vida, en una casa rodeada de huertas de aguacate junto con mi mamá, se llama Guadalupe y se dedica al hogar; mi hermana Margarita, Mago, que es más grande que yo, tiene 16 años; mi papá se llama José Luis y se dedica a la compra y venta de aguacate.

Es mi primer año de secu en el Colegio La Paz y me gusta mucho, todos mis amigos están ahí, la mayoría nos conocemos desde el kinder, excepto por Josefina, mi mejor amiga, ella llegó de Tamaulipas cuando estábamos en tercero de primaria porque su papá cambio su negocio para acá, tiene empacadoras de aguacate. La conocí antes de que llegara al colegio, porque su papá llegó con el mío para hacer negocios, fueron a mi casa y ahí la conocí, es muy linda y muy buena en la escuela, en Matemáticas sobre todo, a mí me cuesta un poquito de trabajo, pero ella siempre me echa la mano con la tarea y yo le ayudo en Español, eso sí se me da.

Por la tarde, José y yo casi siempre salimos, nos gusta mucho ir al centro, compramos frappés en “La Lucha” y luego nos vamos al cine, a una nueva plaza que acaban de abrir por el Boulevard, lo único malo es que no nos dejan ir solas, mi papá dice que se está poniendo peligroso y siempre nos manda con uno de sus trabajadores.

Sábado 16 de julio de 2011.

Ayer mi papá llegó muy enojado a la casa, le gritó a mi mamá y a nosotras, nunca lo había visto así; nos dijo que hiciéramos nuestras maletas y que nos teníamos que ir ya, apenas y te alcancé a agarrar a ti, olvidé varios libros, mucha ropa, mis cuadernos de la escuela, especialmente me duele mi celular, ahí tenía los teléfonos de todos, lo bueno que el de José me lo sé de memoria. Al parecer mi papá tenía unos asuntos que resolver acá, pero no entiendo por qué teníamos que venir con él; estamos en un hotel cerca de Morelia, ya habíamos venido aquí antes. Cuando Mago cumplió quince años le hicieron un fiestón en este hotel, estaba lleno de luces y flores de todo tipo, todas rojas como su vestido, mi papá rentó el hotel completo para que todos los invitados pudieran quedarse. Mi mamá dice que mañana nos vamos, qué bueno porque así tengo tiempo de llegar con José a que me pase todo y me diga los últimos chismes, seguro han pasado varias cosas estos días.

Martes 19 de septiembre de 2011.

Perdón, no te escribí en mucho tiempo porque pasaron muchas cosas que todavía no entiendo muy bien. Llevamos viajando mucho, de día y de noche, pasamos de un hotel a otro en Morelia y después nos fuimos para Maravatío, de ahí a Querétaro y luego a Hidalgo, me cansé de preguntar por qué. Vamos llegando a la Ciudad de México, mi papá dice que aquí estaremos seguras, mi papá dice que es por nuestra seguridad, pero hasta ahí. Mi mamá no dice nada, sólo se mueve de un lado a otro como nosotras, sin reclamar, vamos de un lugar a otro, de un carro a otro. Cuando estuvimos en Hidalgo no salimos por varios días, papá fue con mamá al súper y compraron muchísimas cosas, ni cabían en el refri, compraron todo lo que les pedimos, pero después nos quedamos casi tres semanas encerrados, pensé que nos quedaríamos ahí para siempre, pero al final llegó el momento de irnos de nuevo, empacamos lo poco que nos trajimos desde el principio y nos venimos para la capital. Espero que donde sea que lleguemos haya una tele, un radio o algo con que distraerme, desde que estamos “de viaje” casi casi me la paso viendo a mis papás y a mi hermana todo el día y como olvidé mi celular ni música tengo, Mago no me presta el suyo y mi mamá cambió el suyo por uno súper chafa desde que llegamos a Querétaro. No sé qué nos depare el destino ni a ti ni a mí, pero ya te contaré.

Jueves 13 de octubre de 2011.

Ya llevamos un par de semanas en la casa nueva, que para nada se parece a la de Uruapan. Pequeña es decir poco, sólo tiene tres cuartos, en uno duermen mis papás, en el otro Mago y yo y el último es una especie de sala-comedor-cocina-baño, todo junto y dividido con una puertita corrediza que se ve ahí mal puesta para tapar el escusado, no me gusta nada.

Viernes 2 de diciembre de 2011.

Llevamos meses encerradas en la casa, no podemos salir porque mi papá dice que es muy peligroso, cuando estábamos en Querétaro o en Hidalgo mínimo íbamos a la tienda, pero aquí no podemos salir para nada. Ayer me enojé con Mago horrible, tomé su teléfono mientras se bañaba porque quería marcarle a José, no me di cuenta cuando Mago salió del baño y antes de decir nada me arrebató el teléfono y me gritó horrible, pero eso no fue lo peor. Mi papá hbía salido temprano para comprar comida y a ver lo de un trabajo, que por cierto no tuvo mucha suerte, y en cuanto llegó a la casa mi hermana le contó todo. Mi papá me dio una cachetada, nunca me había pegado, le dije que estaba harta y que sólo quería saber cómo estaba José. No es justo, extraño a mis amigas, mi escuela, mi cama, mis cosas, le grité que cuándo nos íbamos a regresar, que no quería estar ahí y sólo se quedó mirando, ya no sé qué hacer.

Domingo 25 de diciembre de 2011.

Ayer fue una noche horrible, nunca habíamos pasado así la Navidad. Cuando vivíamos en nuestra casa la fiesta era súper diferente, llena de gente, mi mamá invitaba a toda su familia, mis tías llegaban junto con todos mis primos y nos poníamos a jugar en las huertas un ratote mientras los grandes se ponían a platicar y a tomar; ya en la noche nos sentábamos en un comedor súper largo, aunque no cabíamos todos porque éramos muchos y comíamos por turnos. La mesa estaba llena de comida, mi mamá hacía un montón de cosas: guajolote, romeritos, pierna, ensalada de manzana, y todas mis tías traían cada quien un platillo diferente. Cuando terminábamos de cenar abríamos los regalos, a todos nos tocaba algo.

Ayer no fue así, ayer mi mamá cocinó, pero no todo lo que siempre hacía, no salí a jugar y nadie más llegó, sólo Mago, mi mamá, mi papá y yo, y justo cuando estábamos cenando mi mamá comenzó a llorar, explicó que se sentía encerrada, todas estábamos igual, pero hasta ese momento ella dijo algo al respecto, mi papá también lloró y la abrazó, le dijo que todo saldría bien, que empezaríamos de nuevo. Yo no sé qué pensar, ya no estoy segura de eso. No tuvimos regalos.

Viernes 6 de enero de 2012.

Pensé que las cosas iban mal, pero ahora todo está mucho peor. El día de reyes mi mamá nos llevó a un centro comercial, desde que llegamos a la Ciudad no habíamos salido para nada, ¡estuvo increíble! Mamá, Mago y yo entramos como a diez tiendas súper rápido, mamá nos dijo que sólo teníamos una hora y que podíamos elegir una sola cosa. Mago pidió unos tacones, rojos, muy altos, no sé para qué los quiere si sólo podrá lucirlos en la casa, yo pedí un vestido, pero me arrepentí cuando vi un paquete gigante de plumas de todos colores, no pude resistirme. Ya que nos íbamos, Mago se detuvo en un lugar casi a la salida, había muchos chavos formados esperando entrar. A mi hermana siempre le gustó ir de fiesta, cuando vivíamos en Uruapan cada semana salía de antro con sus amigas, supongo que lo extrañaba.

Hasta ahí todo bien, pero en cuanto nos volvimos para la casa mi mamá se puso muy rara, yo pensé que era por mi papá porque nos habíamos salido sin avisarle. Llegamos a la casa y mi mamá nos metió a empujones, nos mandó al cuarto, pero Mago y yo nos quedamos afuera para escucharla, le marcó a mi papá, le contó que salimos y le pidió perdón, dijo que alguien nos estaba siguiendo. Papá llegó corriendo muy enojado, nos dijo que no podíamos hacer eso, que podía pasarnos algo, que las cosas iban muy mal, que seguramente nos tendríamos que mudar otra vez, yo les dije que podíamos regresarnos, pero inmediatamente me gritaron que me callara. Mago se puso peor, dijo que a estaba hasta la madre, que ella nunca pidió vivir así, que se quería ir, que ya no soportaba más y se subió enojadísima. Mi papá dijo que también me subiera, pero Mago no me dejó entrar al cuarto y me dijo que me quedara afuera, me choca, siempre actúa como si todo fuera suyo.

Sábado 14 de enero de 2012.

Ayer en la tarde Mago me volvió a sacar del cuarto, le dije a mamá, pero no me hizo caso. Me quedé afuera en el pasillo llorando horrible y entonces escuché, hablaba con alguien por teléfono, pero no distinguí bien qué decía, ya que colgó me dejó entrar y le grité que ahora yo le contaría a mi papá lo que hizo, pero Mago te tomó, querido diario, y amenazó con quemarte si hablaba, así que no dije nada. En la noche oí clarito cómo se levantaba y alcancé a ver que agarraba los tacones que mi mamá le compró, se los llevó en la mano para no hacer ruido, seguro se fue de fiesta al lugar que vimos el martes, así que no necesitaré decir nada porque la regañarán en cuanto entre por la puerta.

Lunes 16 de enero de 2012
Mago no aparece. El sábado en la noche les conté a mis papás lo que pasó, mi papá se fue corriendo para el centro comercial, pero no la encontró y su teléfono manda a buzón. Mi mamá no ha dormido nada y se pasa todo el día llorando, mi papá salió varias veces a buscarla, hasta les marcó a sus amigas de Uruapan para ver si no se había ido para allá, pero nada. Ese día supe lo que pasó, semanas antes de mi cumpleaños unos señores pasaron con mi papá y todos los que tenían huertas, empacadoras o vendían aguacate a cobrarles por su “protección”, mi papá junto con varios más se negaron a pagarles y días más tarde el dueño de una huerta al que mi papá siempre le compraba amaneció muerto.

Mi papá pidió ayuda, incluso a ese señor, el gobernador Fabián, pero le dijeron que lo mejor era que cooperara. El sábado que mi papá llegó por nosotras para irnos de Uruapan, los mismos señores llegaron con él, le dijeron que sabían todo de su familia, le hablaron de Mago, de mi mamá y de mí, les dijo que les traería el dinero, pero jamás regresó. Mi mamá teme que ellos se hayan llevado a Mago, pero si eso es cierto ¿qué podemos hacer ahora?

Jueves 19 de enero de 2012.

Mi papá salió antier a buscar a Mago, dijo que no regresaría hasta dar con ella, pero ahora él tampoco contesta el teléfono. Mi mamá dice que en la noche nos iremos, me dijo que guardara mis cosas, no tardé mucho. No sé a dónde o cómo nos iremos, papá se fue en la camioneta. No sé qué pasa, ¿por qué pasó esto?, estábamos bien, teníamos todo y ahora no podemos volver. Ya tengo mi mochila lista, no llevo muchas cosas, ropa que traje de Uruapan, mis plumas y a ti. Espero que todo acabe pronto y pueda ver a Mago y a papá otra vez, no sé cuánto pase para escribirte de nuevo, pero espero que cuando lo haga todo sea mejor.

…Ana Francisca y su madre huyeron de la ciudad, se desconoce su paradero, al igual que el de su padre José Luis y su hermana Margarita.