El escándalo de The Last Jedi continúa | SapiensBox

El director de The Last Jedi no termina de dar explicaciones.

Dice la sabiduría popular que “al buen entendedor, pocas palabras”, y también que “no hay peor sordo que el que no quiere oír”; esos refranes parece que podrían aplicarse al caso del más reciente revés que ha sufrido Disney con la recepción de Star Wars Episode VIII: The Last Jedi.

Disney suele apoyar sus productos en taquilla con críticas positivas provenientes de diversos medios de comunicación que le son favorables, en especial, comparte con orgullo todo lo que el famoso sitio de crítica cinematográfica, “Rotten Tomatoes”, tenga que decir. Y en efecto, en el pasado, algunas películas de Disney que han ido desde lo aceptable hasta lo abominable han sido aplaudidas de manera desmedida por los críticos especializados que colaboran en esa página web.

La dinámica es casi siempre la misma: utilizar una varita condescendiente para medir los productos Disney y luego, botarla a la basura para poder medir con otra vara, una más inflexible, lo que Warner, Fox –que ya casi es propiedad de Disney- Columbia y Universal, entre otros, produzcan. Sumado a esa fórmula, está el entusiasmo de los fans, que normalmente suelen apoyar en su totalidad –o en un porcentaje importante- las críticas del sitio. No obstante, con la última producción de Star Wars esto fue imposible. Sí, así de mala, o así de divisiva es.

Rotten Tomatoes denunció un supuesto “hackeo” a su base de datos, para explicar la absoluta inconsistencia entre lo que vieron los críticos de cine profesionales y lo que vieron el resto de los cinéfilos

Al comienzo, como de costumbre, el sitio arrojó aplastantes y definitorias críticas especializadas al infame Episodio VIII, sin embargo, poco a poco las críticas de los fanáticos o del público casual, fueron disminuyendo su porcentaje de aprobación, llevando la última entrega de Star Wars a un decepcionante 60% de aceptación.

De inmediato, en Disney sonaron las alarmas, y un par de días después de darse a conocer estas cifras, Rotten Tomatoes denunció un supuesto “hackeo” a su base de datos, para explicar la absoluta inconsistencia entre lo que vieron los críticos de cine profesionales y lo que vieron el resto de los cinéfilos. Lo cierto en todo esto es que nunca hubo una denuncia penal sobre el supuesto hackeo, en ningún momento las otras películas calificadas –viejas o nuevas- fueron objeto de este presunto ataque, y al final, luego de corregir, blindar y “actualizar” los números del sitio, resulta que, al día de hoy, la película goza de un 49% de aprobación entre los fans, siendo la peor película de toda la historia de Star Wars, al estar por debajo del margen de aceptación de las que anteriormente se consideraban las entregas más deficientes (el Episodio II y el Episodio I respectivamente).

En este escenario, el director de la cinta, Rian –apodado por los fans latinoamericanos, “Ruin”– Johnson se ha tomado la molestia durante las últimas semanas, de explicar las decisiones que tomó como director, en un intento por calmar los ánimos de los “warsies” que han detestado el último episodio de esta saga. Prácticamente no pasan más de tres días sin que el llamado “Ruin” no salga a defender lo indefendible, y en algunos casos, a pudrir aquello que parecía tener una apariencia sana.

Este director, clave en el éxito de la popular “Jurassic World”, y también artífice de “The Fly” aquél episodio considerado como el peor de la serie “Breaking Bad”, parece un niño con una tablet opinando en algún tema para adultos, sin control, sin medir el alcance de sus palabras que, lejos de beneficiar a la franquicia o a él mismo, están hundiéndola más todavía.

Una película tiene que defenderse por sí sola, más allá de lo elaborada que esta sea. No importa si intenta comunicar alguna verdad oculta en alguna metáfora compleja, o si su mensaje es literal. Si la cinta es buena realmente, se entenderá. Pero si su director tiene que salir cada tres días a justificarse, a explicar lo que nadie pidió, a evadir y dar patadas de ahogado, definitivamente tanto él como su película necesitan del mejor abogado, porque su caso es uno perdido.

Lamentablemente, Rian Johnson parece nublado por un ego que le impide comprender estas dos simples verdades fundamentales, y esto podría costarle muy caro en el futuro próximo.

Junto a la gran decepción que ha ocasionado “The Last Jedi” tanto en las altas cúpulas como en los fans, sumado al inminente fracaso que pinta para ser la película de Han Solo (cuyos tropiezos desde la pre-producción merecen una entrada aparte), al día de hoy se desconoce si Disney dará un golpe de timón, despidiendo a Kathleen Kennedy –actual presidenta de Lucasfilm- o si Rian Johnson continuará a cargo de la nueva trilogía de Star Wars encomendada a él hace unos meses. Solo el tiempo, los fans y el dinero, lo dirán.