El "Método" se convirtió en una estrategia de mercadotecnia | SapiensBox

Cuando lo que nos mueve a ver una película es el sólo morbo de ver a alguien en los huesos…

Seamos completamente honestos, la razón por la que más de la mitad de las personas vimos El Maquinista no fue su increíble historia o que Christian Bale haya dado la actuación de su vida, sino el morbo de saber cómo diablos había quedado el cuerpo de Bale después de haber perdido un tercio de su peso para interpretar su papel.

No es que fuera una película mala, sino que jamás habría tenido la atención que tuvo si no hubiera sido por el método de Stanislavski. Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de este famoso método?

Es un sistema con el que el dramaturgo Konstantín Stanislavski pretendía que los actores se convirtieran en el personaje que interpretan. Lo principal que hay que recordar es que adopta el enfoque de que los actores realmente deberían habitar el papel que están jugando. Por lo tanto, el actor no sólo debe saber sus líneas y su motivación, sino también cada detalle de la vida de ese personaje.

Grandes actores como Marlon Brando, Robert De Niro y Dustin Hoffman han sido férreos representantes de este sistema. Es gracias a ellos que esta técnica se popularizó en el cine Hollywoodense. Los actores que no se apegaban a las técnicas de Stanislavski no eran considerados actores serios.

Desde entonces se ha implantado la idea de que para que alguien pueda ser un buen actor tiene que sufrir, porque el dolor es lo único que puede justificar la interpretación que das de un personaje. ¿Vas a interpretar a un homofóbico vaquero machista muriendo de sida? Tienes que sufrir y bajar 23 kilos para lograr que tu interpretación sea convincente.

Sin embargo, es un método que en los últimos años se ha exagerado drásticamente. Si no terminas cambiando tu apariencia radicalmente o pasando por situaciones extremas, entonces no mereces el respeto de la academia.

Esto va de DiCaprio preparándose para The Revenant, película para la cual vivió en temperaturas extremas y comiendo el hígado crudo de un bisonte, hasta Jared Leto en su minúscula actuación de 10 minutos para Suicide Squad, para la que se “preparó” hostigando al resto del cast.

Parece que cada vez es más común ver a los actores perderse en sus personajes. Como Jim Carrey, cuando interpretó a Andy Kaufman, o Heath Ledger con el mejor Guasón de la historia.

Actores que fueron seguidores del método, como Jack Nicholson o hasta Marilyn Monroe, nunca publicitaron alguna de las películas en las que trabajaron hablando del proceso que siguieron para entrar en personaje: no entraron en ninguna controversia sobre el polémico método.

Y, aunque sirve para poder meterte mucho mejor en papel, el cambio físico y el sufrimiento no son siempre necesarios… menos aún, hacer publicidad a costa de ello. Lo cierto es que en Hollywood han visto que esta puede ser un gran gancho a la hora de promocionar una película y le están sacando hasta la última gota que pueden al morbo que esto genera en la audiencia para que los números en la taquilla sean mayores.

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