El norte impulsa a AMLO | SapiensBox

La AMLOMANÍA recorre el país.

La reciente encuesta de El Financiero coloca a Andrés Manuel López Obrador con el 46% de las preferencias electorales, seguido de Ricardo Anaya con 26%, José Antonio Meade, 20%, Margarita Zavala 5% y El Bronco 3%.

Lo que resulta interesante de la encuesta no son los 20 puntos de ventaja de López Obrador sobre su más cercano adversario, Ricardo Anaya, sino el respaldo creciente al tabasqueño de un bastión que se le ha escapado en sus dos intentos previos por llegar a la presidencia y que ahora parece rendirse a sus pies: el norte del país.

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López Obrador cuenta con el 39% de la intención de voto en la región norte del país, 22 puntos arriba de lo que tenía hace seis años, en junio de 2012, cuando las encuestas registraban 17 % de apoyo al entonces candidato de la coalición PRD-PT-MC, frente al 51% de Enrique Peña Nieto. En 2012, Enrique Peña Nieto mantenía 43% en Centro Occidente frente a 24% de López Obrador y en centro y sur del país mantenía el 36% y 39% frente al 39% y 36% del tabasqueño.

El giro favorable a AMLO en la región norte, que incluye a los estados de Baja California, Baja California Sur, Coahuila, Chihuahua, Durango, Nuevo León, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas y Zacatecas, es el más marcado que se observa en todo el país, en tanto que en la región centro-occidente, López Obrador está 11 puntos arriba de su nivel de 2012, mientras que en el centro y el sur su apoyo es 15 y 18 puntos más alto, respectivamente.

¿Cuál es la razón de este giro favorable al tabasqueño?

A excepción de Coahuila, todos los estados del norte del país han experimentado alternancia política en sus gobiernos. En las elecciones de 2016, Tamaulipas, Chihuahua, Durango y Nuevo León giraron del PRI al PAN y el último, Nuevo León, eligió a un independiente como gobernador. En el caso de Sonora y Sinaloa cambiaron el PAN por el PRI.

En los últimos años, la mayoría de estos estados han votado por opciones distintas al partido en el gobierno, tanto por su mala administración, como por casos de corrupción documentados, tal es el caso de Egidio Torre Cantú en Tamaulipas, Cesar Duarte en Chihuahua, Rodrigo Medina en Nuevo León, Guillermo Padrés en Sonora y Mario López Valdés en Sinaloa.

Sin embargo, la alternancia sólo se ha limitado a dos opciones políticas; el PRI y el PAN, a excepción de Zacatecas que tuvo la primera gobernadora emanada del PRD, Amalia García, (2004 -2010), pero luego regresaría a manos del PRI.

En todos los demás estados, la gente siempre ha optado por el PAN cuando el PRI hace malos gobiernos y viceversa. En ese sentido, la izquierda como opción política siempre había estado relegada a la tercera o cuarta fuerza electoral, prácticamente testimonial.

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La penetración de López Obrador en el norte se podría explicar por el recorrido de una transición más amplia, donde también estuviera incluida la izquierda. Sin embargo, ocurre un fenómeno contrario, la fuerza de López Obrador no se refleja en sus candidatos a los gobiernos locales.

Solamente en Zacatecas, la candidata al Senado por Morena, María Soledad Luévano, aventaja en las encuestas por 8 puntos frente al PRI, en todos los demás estados, la coalición Juntos Haremos Historia se encuentra en el tercer lugar de las preferencias.

Dos factores podrían explicarían lo anterior: Primero, que la fuerza de Morena en la pista presidencial sólo se debe a la figura siempre polémica de López Obrador, la amlomanía que recorre el país ya se habría instalado en el Norte como parte de una tendencia de rechazo al PRI y de dudas sobre Ricardo Anaya. Segundo, que Morena y la izquierda en su conjunto, sin López Obrador, no ha podido construir una oferta atractiva para los habitantes del norte del país.

En suma, si bien López Obrador creció más en el norte, sus regiones más fuertes siguen siendo el centro y el sur del país, donde cuenta con 54% de la intención efectiva de voto. El Bajío es su zona más débil, con 36%, ubicándose en empate estadístico con Ricardo Anaya, quien suma 35% de las preferencias en aquella región.

Tal vez la aceptación de López Obrador en el norte del país podría empezar a explicar su eventual victoria electoral en las elecciones del 1 de julio.

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