El sector salud: el niño pobre de las instituciones en México | SapiensBox

El gobierno mexicano prefiere dar bonos que medicinas de calidad.

México tiene un serio problema de administración de sus recursos económicos: las ineficiencias, sobrepagos, compradrazgos y distintas formas de corrupción son el pan nuestro de cada día.

La situación se agrava por el hecho de que una buena parte del dinero que se derrocha ni siquiera proviene de la recaudación fiscal ya realizada, sino de créditos que deberían emplearse para generar infraestructura, proyectos productivos y mejoras en los los servicios públicos.

El endeudamiento nacional ha ido aumentando paulatinamente. Tan sólo en 2016, creció un 8% respecto del año pasado. Una de las cosas que más preocupa es que, el Gobierno Federal ha ocupado mucho del presupuesto de la Federación para pagar sueldos y prestaciones a los altos funcionarios. En 2015 se gastaron 375 mil mdp en los salarios de funcionarios y burócratas, su pago aumentó 8% desde 2012. Del 2013 al 2018, la deuda aumentó de 37.7% hasta un estimado de 47.3% del PIB, un aumento de casi 10% en lo que va de la administración de EPN.

Sectores estratégicos y prioritarios –como el sector salud– manifiestan una clara falta de recursos.

Mientras tanto, sectores estratégicos y prioritarios –como el sector salud– manifiestan una clara falta de recursos. En 2018 se destinará 2.9% del PIB nacional al pago de deuda, mientras que nuestro sistema de salud gastará 2.4%. En pocas palabras, le pagamos más al banco por prestarnos dinero que al doctor por curarnos el cáncer.

De los 31 miembros de la OCDE, México es el que menos gasta en los sistemas de salud para su población, la media de inversión en salud dentro de la organización ronda 5.9 % del PIB, algo que México está muy lejos de alcanzar. El sector salud de México cuenta con menos de 2 médicos por cada mil habitantes, a pesar de que la sugerencia de la OMS es de mínimo 3 médicos por cada mil. Para hacer que nuestros sistemas de salud funcione, necesitaríamos aumentar al menos 30% más la plantilla de médicos que hay actualmente.

La distribución de recursos debe optimizarse para darle mayor funcionalidad al sistema económico del país. Necesitamos crear mecanismos que eficienticen nuestra contratación de deuda. Necesitamos un sistema público de salud de buena calidad, proteger instituciones esenciales que otorguen más que un piso mínimo.