El Universal VS The NEw York Times | SapiensBox

No todo es culpa de la publicidad: todos los medios mexicanos la estamos cagando.

Un reportaje de The New York Times reveló que en el panorama mediático mexicano el Estado es el que dicta la agenda y el tono para informar. Todo, por la módica cantidad de 360 mil millones de pesos, tan sólo en este sexenio. Según entrevistas con ejecutivos, directores y periodistas, 66% de los comunicadores mexicanos admiten que se autocensuran.

Pero seamos honestos, ¿para qué nos hacemos tontos? Si ya sabemos cuál es la relación que los medios en México han tenido históricamente con la clase política y económica. ¿Qué no tuvimos suficientes clases de historia?

El 8 de julio de 1976 se dio el “Golpe a Excélsior”, cuando un grupo de integrantes de la cooperativa del periódico, junto con otro de infiltrados enviados por el gobierno de Luis Echeverría Alvarez, sacaron al equipo dirigido por Julio Scherer por la línea subversiva que manejaba el periódico, dando pie al nacimiento de Proceso.

Por supuesto, en el ’82 a Proceso le tocó que le quitaran todos los contratos de publicidad que tenía con el gobierno federal, los gobiernos estatales y el PRI, cuando en la segunda quincena de abril José López Portillo dijo una de sus más famosas frases: “No pago para que me peguen”, refiriéndose a la línea crítica del semanario contra su gobierno.

¿No es lo suficientemente contemporáneo para ti? ¿Recuerdas cuando, en 2014, Aristegui salió por segunda vez del aire, después de la publicación del reportaje de la Casa Blanca? Definitivamente la relación de los medios con el Estado siempre ha sido “difícil” por decirlo de alguna forma.

Realidad vs Ficción

Típicamente la idea que tenemos sobre el “deber social” que tienen los medios va relacionada con descubrir o denunciar la corrupción y la desigualdad que hay en el país, pero la realidad es completamente diferente. Los periodistas creen que están haciendo una labor como la de Superman o Spiderman, pero ni a Mimoso Ratón llegan.

Si entendemos, al menos en parte, cómo se financian los medios de comunicación, entenderemos bastante mejor si consiguen o no realizar sus funciones y por qué. En México la propiedad de los medios es privada y su principal fuente de financiación es la publicidad.

Probablemente, el sueño de todo medio de comunicación sería tener una fuente de financiación estable, suficiente y que no influyera en los contenidos que publica o emite. Sin embargo, cada vez parece más difícil financiar un medio. Es muy complicado, pues cada vez hay más medios de comunicación que compiten por obtener una financiación que es limitada. Esto provoca una menor pluralidad en los medios.

El mito de la objetividad

Sin dinero, los medios recortan costos, lo que genera que estén cada vez menos profesionalizados y motivados. Por otro lado, tienen menos tiempo para elaborar información de calidad.

Se prioriza la función de marketing a la informativa, y generalmente se suele evitar la información negativa sobre sus anunciantes para que no retiren su publicidad del medio de comunicación.

A su vez, se fomentan las informaciones positivas sobre las empresas anunciantes y más que la información lo que importa es la opinión, por lo tanto, la objetividad es casi inexistente, sin mencionar que no se publica la información verdaderamente relevante.

No nos comparamos con la prensa extranjera

Pero no todo es culpa de la falta de dinero, lo cierto es que México tiene una cultura muy pobre sobre la forma en la que se hace periodismo. Preferimos depender de fuentes oficiales que ir directamente a comprobar si lo que nos dicen es cierto.

Y antes que atender a la coyuntura, la información proviene predominantemente de eventos previamente agendados y de las bolas de reporteros que persiguen a figuras públicas para tratar de sacarles una declaración, pero al final todos terminan con la misma información.

Sin mencionar la “declaracionitis” que tenemos. Todo es: abundó, aceptó, aclaró, acusó, afirmó, agregó…y esas son sólo las palabras que empiezan con “a”. Puras citas, nada de contextualización o confirmación de datos.

Mientras que la investigación de El Universal sobre el supuesto enriquecimiento ilícito de Ricardo Anaya solamente comparó actas notariales con su 3 de3, el reportaje del New York Times analizó información de tres diferentes organismos internacionales, una resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación e hizo al menos 11 entrevistas directamente con responsables de medios.

Tal vez El Universal no estaba mintiendo sobre ser un diario independiente, pero en dado caso la información que tienen y las rutinas que sigue su redacción no son lo suficientemente sólidas para respaldar su argumento.

Tenemos los medios que nos merecemos

Los medios son como un termómetro de la democracia. No es posible conocer las características reales de un sistema político si de desconoce su sistema de medios de comunicación.

En la actualidad, el conocimiento del sistema de medios puede ser el hilo conductor para conocer al Estado, a los partidos políticos y las relaciones entre la estructura económica y política, así como el desarrollo de la sociedad de un país. La falta de pluralidad en los medios demuestra la falta de pluralidad en la sociedad.

Necesitamos medios independientes con nuevas formas de financiamiento como The Clinic, en Chile, que se financia a partir de un bar y de ofrecer cursos; The Guardian, en el Reino Unido, sobrevive gracias a las donaciones de sus lectores; y hasta Animal Político, que se financia en gran parte de la misma forma.
[…O SapiensBox, que vive del amor que nos dan todos ustedes, queridos lectores 🙂 ]

La verdadera pregunta es: ¿Cuántos de los indignados por el monto de dinero público en la prensa están suscritos a algún medio o consideran que la información buena cuesta?