¿Existe la alianza PRI-Morena? | SapiensBox

Para algunos las sospechas son más que evidentes.

Recientemente habría comenzado a correr un rumor muy peculiar dentro de los pasillos del poder en México: Andrés Manuel López Obrador ya habría pactado con Enrique Peña Nieto su eventual victoria. Esta teoría fue deslizada por el estratega de campaña del Frente, Jorge Castañeda, para quien se ha concretado un presunto pacto de impunidad entre ambos personajes.

Ricardo Anaya también se hizo eco de lo dicho por su estratega; insistió en que López Obrador se “rindió” en la lucha como opositor y terminó por “pactar” con el régimen actual. Pero lo anterior, ¿es acaso la construcción del argumento para justificar su derrota en las urnas o hay alguna evidencia que sostenga dicha alianza?

Para muchos, las sospechas comenzaron cuando Yeidckol Polevnsky, presidenta de Morena, acusó al gobernador de Chihuahua, Javier Corral, de tener como preso político a Alejandro Gutiérrez, exsecretario general adjunto del PRI, involucrado en una trama de desvío de recursos públicos a campañas priistas.

Además, la misma Yeidckol dio muestras de una apasionada defensa del exprocurador Raúl Cervantes, aspirante a fiscal transexenal, también conocido como el “Fiscal Carnal”, a quien calificó como un “excelente procurador”. De cualquier modo, los guiños que lanzó la presidenta de Morena hacia Peña y compañía sirvieron para alimentar la sospecha de un pacto entre el PRI y Morena.

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Pero más allá de hipotéticos acuerdos secretos, hay un hecho constatable: en esta campaña, los planetas parecen alinearse en favor de López Obrador. El tabasqueño podría convertirse en presidente sin el apoyo de Peña Nieto, pero Ricardo Anaya no parece estar en condiciones de vencer a Morena y a una maquinaria oficial neutra o favorable a AMLO.

Hace apenas unas semanas se revelaron los contactos que algunos empresarios amigos de Luis Videgaray iniciaron con asesores de López Obrador, una iniciativa del canciller que generó ruido en Los Pinos, y tuvo eco en diferentes facciones del PRI, que ya se disputan el control de la transición.

Al final, la jugada más estratégica que pueden hacer desde Los Pinos es tender puentes con quien muy posiblemente sea nombrado presidente electo en los próximos meses. Así lo entendieron ya los integrantes de Consejo Mexicano de Negocios, quienes matizaron sus diferencias con López Obrador y no le escatimaron apoyos, a pesar del histórico rechazo a su proyecto de nación.

Prueba de lo anterior es que apenas unas horas después de la reunión que sostuvo con ellos, López Obrador anunció que el estadio azteca sería el lugar elegido para su cierre de campaña. Amuleto que alguna vez utilizaran tanto Felipe Calderón como Enrique Peña Nieto para sus cierres respectivos, y especie de alfombra roja tendida por Televisa con el poder en turno.

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Así, frente al vendaval electoral que promete ser Morena, ni los gobernadores priistas parecen quedarse al margen, huelen la sangre del grupo en el poder y se aprestan a tomar partido. En Chiapas, el actual gobernador Manuel Velasco Coello ya opera abiertamente a favor del candidato de Morena, Rutilio Escandón. En Sonora, la tierra de Manlio Fabio Beltrones, el comando electoral de José Antonio Meade tiene registrado que Morena le lleva más de quince puntos de ventaja al PRI.

Acaso el papel que desempañarán muchos otros gobernadores del PRI este 1 de julio no será tanto el de detener en sus feudos al líder de Morena, sino intentar recuperar el control del partido después de la derrota. Un partido que para muchos fue tomado por un grupo de tecnócratas que lo condujeron hacia una debacle histórica.

Como sea, con pacto o sin él, se alinean los planetas a la nueva constelación de Andrés Manuel López Obrador.