Feliz cumpleaños, Alteza. | SapiensBox

¿Será que la Reina abdique para regalarle el trono a Carlos? ¡JA!

En nuestra época, la adolescencia se ha extendido mucho más de lo que habríamos podido imaginar.

Quizá es porque ahora las expectativas de vida son mucho mayores; el caso es que nos tomamos nuestro tiempo para pensar en quiénes somos y qué queremos hacer con nuestra vida; para “encontrarnos a nosotros mismos”, pues. Escuchamos con frecuencia que los 30 son los nuevos 20, pero, ¿qué tal los 69?

Este 14 de noviembre de 2017, el Príncipe Carlos de Gales, Duque de Cornualles, Duque de Rothesay, Conde de Chester, Conde de Carrick, Barón de Renfrew, Señor de las Islas y Príncipe de Escocia, llega a la tierna edad de 69 años y, en la opinión de muchos, empieza a ser tiempo de que siente cabeza y se ponga a pensar seriamente en su futuro.

A diferencia de su madre, la Reina Isabel (a quien la Corona le correspondió de manera más o menos inesperada, por la abdicación de su tío, Eduardo VIII), el joven Carlos sabía desde su nacimiento que su destino estaba marcado: vino al mundo con la promesa de convertirse en Rey de la Gran Bretaña y de por lo menos otros 15 países que mantienen como Jefe de Estado al Monarca inglés, como Canadá, Australia, Nueva Zelanda y un buen número de islas, entre las que se encuentran Jamaica y las Bahamas. No suena nada mal, ¿o sí?

Un soltero codiciado

Durante su juventud, el Príncipe Carlos gozó las mieles de ser un soltero codiciado (sí, parece increíble, pero el dinero y los títulos no dejan de tener su encanto). Entre sus novias estuvieron algunas jóvenes de las principales familias de la aristocracia inglesa, como Lady Jane Wellesley, hija del 8º Duque de Wellington, o Lady Amanda Knatchbull, hija del Barón de Brabourne. Hasta Meryl Streep ha confesado que en su adolescencia tuvo un crush con él, pues le encandilaba la idea del “príncipe azul”. De hecho, una pequeña Lady Diana, hija del Conde Spencer, confiaba a sus amigas de infancia que tenía la firme convicción de llegar a casarse con el “apuesto” Príncipe de Gales, que por ese entonces tenía un romance furtivo con su hermana mayor, Lady Sarah Spencer.

Pero, ¡ay! el corazón tiene razones que la razón no comprende, como diría Pascal. Y el corazón del joven príncipe, quizá necesitado de cariño maternal (todo un caso para Freud), se enamoró perdidamente de una amazona, ligeramente mayor que él, que al conocerlo le dijo: “¿sabías que tu tatarabuelo, Eduardo VII, fue amante de mi bisabuela, Alice Keppel?” Esa atrevida hija de un comandante del ejército británico se llamaba Camilla Shand.

La relación de Carlos con Camilla fue rechazada de plano por la familia real, y él terminó casado, efectivamente, con Diana Spencer, mientras que Camilla se casaba con Andrew Parker Bowles. Pero bien dice la sabiduría popular que “donde hubo fuego, cenizas quedan”, y todos sabemos en qué acabó la historia.

La tempestuosa historia romántica del Príncipe Carlos terminó con un mediático divorcio (en medio de acusaciones de infidelidad), la trágica muerte de su primera esposa y, finalmente, el matrimonio con el amor de su vida, cuando el príncipe contaba con 57 años, una muy buena edad para saber con quién quiere uno pasar el resto de su vida.

¿Cuándo será rey?

Pues bueno, resuelta la parte emocional, seguiría –como en la vida de cualquier mortal– dedicarse a su carrera, ¿pero en qué consiste la carrera de un príncipe heredero? Pues en prepararse para heredar. Sólo que, con el Príncipe Carlos, puede ser que la preparación se nos haya pasado un poco de tueste: Desde 1969, cuando fue coronado Príncipe de Gales, ha llevado a cabo labores de representación de la Corona; hace ya muchos años que terminó sus estudios universitarios (en 1975, con una maestría en la Universidad de Cambridge); lo mismo pasa con su carrera militar, de la que se retiró desde 1994.

Desde entonces a este punto, su trayectoria es más parecida a la de un filántropo que a la de un Jefe de Estado, en particular se ha dedicado con mucha atención a la presidencia de su propia organización, el Prince’s Trust, a través de la cual apoya la educación y la generación de oportunidades para la juventud, se ve que este “eterno hijo de familia” siente muy cercana a su corazón la causa del futuro de los jóvenes.

Mientras tanto, sus padres, la Reina Isabel y el Príncipe Felipe, continúan viendo con esperanza a su retoño, y quizá empiecen a sentir que es momento de irle dejando un poco más de responsabilidad. Sin ir más lejos, el Duque de Edimburgo, a sus 96 años, ya ha dado el paso de retirarse de la vida pública, con lo que su hijo ha tenido que suplirlo en muchas de sus funciones, y hasta la incansable Reina Isabel, a sus rozagantes 91, le ha ido dando chance de suplirla en compromisos que antes ella nunca dejaba, como el memorial por los soldados caídos en batalla.

Tal vez a Carlos le sirva, para darle confianza a su mamá, ver el ejemplo de sus primos, Felipe VI de España, Guillermo IV de los Países Bajos y Felipe, Rey de los Belgas, que siendo mucho (pero mucho) más jóvenes que él, han accedido ya a sus respectivos tronos, sin que sus papás tuvieran que morir. Pero la verdad es que a la Reina de Inglaterra eso de abdicar no le va bien. Lo único es que la Reina Madre, abuela del Príncipe Carlos, vivió hasta pasados los 101 años, así que quizá el Príncipe de Gales sólo tenga que esperar otros 10 años para convertirse en Rey. Hasta entonces, sin prisas, Alteza: ¡feliz cumpleaños!