Fiscalía sin fiscales | SapiensBox

Sí, sólo en México. Te explicamos cómo fue que llegamos a este punto.

Con tres fiscalías sin titulares y una discusión sobre el futuro de la nueva Fiscalía General pendiente, el país enfrenta la crisis institucional más aguda en su historia reciente. Te explicamos cómo fue que llegamos hasta aquí:

Capítulo 1: Crónica de una fiscalía sin fiscal

Había una vez…

…un país que quiso acabar con la corrupción. El Presidente mandó llamar a sus ministros para que le diseñaran un mecanismo que ayudara a erradicarla… o al menos combatirla. Era febrero de 2014 y, en el marco de las benditas Reformas estructurales, se creó el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA). Su objetivo: ser un sistema transversal de transparencia capaz de vigilar el destino del último peso del presupuesto público.

Para ello, debía nombrarse a alguien que se hiciera cargo: un honorable e inobjetable representante de la honestidad que le hacía falta al país para acabar con la corrupción. El Senado fue el elegido para nombrar al elegido. En un ánimo de transparencia se mandó llamar a un grupo de expertos, todos ciudadanos independientes, que tendrían por objetivo proponer una lista de candidatos al puesto.

Así se creó el Comité de Acompañamiento Ciudadano (CAC), que en marzo de este año presentó una lista definitiva de 4 personalidades que, a su juicio, cumplían con los requisitos para ser el nuevo fiscal anticorrupción.

Y entonces… todo se complicó.

Justo cuando se tenían opciones de cambio, en aquella tierra lejana llamada México se atravesaba el terrible caso Duarte que, de ser procesado por el nuevo sistema, caería no sólo con todos sus kilos, sino también con todos los involucrados: gobernadores, autoridades e instituciones que hubieran sido cómplices, caerían también. Y ahí fue cuando al Presidente ya no le gustó su propia Reforma Estructural…

La fuerza mayoritaria del PRI en el Senado se dedicó a obstaculizar todo consenso sobre el nombramiento del fiscal y echaron a la basura las recomendaciones hechas por el CAC. Para ellos, no era todavía momento para combatir la corrupción, al menos no de verdad.

…básicamente fue un: “Acabemos con los corruptos… pero ahorita no.”

En un segundo intento por presionar la designación del fiscal, el CAC se reunió con legisladores a mediados de abril, a quienes dio una explicación de la urgencia de nombrar un fiscal autónomo y libre de intereses partidistas, pues el futuro del flamante SNA dependía de esa pieza clave. Pero en el Senado volvieron a hacerse weyes de oídos sordos y dilataron una vez más el nombramiento. Así, aunque se prometió al CAC (y al país entero) que el Senado llamaría a un periodo extraordinario para despachar de una vez por todas el asunto, el periodo extraordinario nunca llegó.

Lo que si llegó en junio de este año fue la renuncia del comité, quien se bajó del proceso de selección del fiscal acusando al Senado de retrasar su nombramiento, aun cuando este tenía varios candidatos “idóneos” en su poder.

El sueño de combatir la corrupción se esfumó tan pronto como nació, mientras tanto el país cayó 28 lugares en el Índice de Percepción de Corrupción en el último año.