Guía millennial para leer encuestas electorales | SapiensBox

Para que no agarren de bajada las encuestas cuchareadas

Últimamente hemos visto un caudal de encuestas sobre las preferencias electorales de los mexicanos, que si López Obrador llegó a su techo, que si Anaya se estancó, que si Meade no levanta, que si los independientes suman poquito, las encuestan nos atosigan por todas partes y como dijo alguien por ahí, vendrán cosas peores…

Pero, para que no te agobien con tanta encuesta, en SapiensBox preparamos una guía práctica para volverte un gurú en encuestas electorales y, de paso, que no te agarren de bajada las encuestas cuchareadas o patito.

¿Quién? ¿Cómo? ¿Cuándo?

Todo buen conocedor de encuestas electorales debe cuestionarse, antes que nada, tres preguntas esenciales.

Quién realizó la encuesta, quiénes son sus patrocinadores y a quién tienen por cliente.

Cómo y quién las presenta (comunicadores, políticos, partidos, interesados/vendidos, chayoteros).

Cuándo presentan las encuestas. Algunas encuestas sólo sirven para tratar de influir en el electorado en momentos de coyuntura y no tienen una periodicidad específica, de esas hay que desconfiar.

Las encuestas patito

En el mundo de la demoscopia (estudio de la opinión pública) existen, al menos, tres tipos de encuestas: encuestas académicas, encuestas de medios de comunicación y las encuestas de partidos políticos y/o candidatos.

Las encuestas académicas por lo general no forman parte de la campaña electoral, son instrumentos de medición de institutos de investigación para fines meramente científicos. Suelen ser útiles para identificar otros aspectos de los votantes, como ideología o preocupaciones sociales, aunque su publicación no siempre está al alcance de nuestros ojos.

Las encuestas de medios de comunicación son las que forman parte de la cobertura noticiosa, (periódicos, revistas, estaciones de radio) tienen la intención de informar el día día de la campaña electoral y la menara en que cambian las preferencias de los votantes respecto de los aciertos y deslices de los candidatos.

Las encuestas de partidos políticos y/o candidatos sirven para influir en las preferencias de los votantes, son hechas para subirse a la “guerra de encuestas” y casi siempre muestra mayor crecimiento quien las patrocina.

Entre el tipo de encuestas anteriores hay muchas que son patito, incluyen sondeos que no son científicos ni representativos, tampoco incluyen información sobre los métodos de muestreo. Particularmente las de Twitter o Facebook no son representativas del universo de votantes en México y casi siempre están hechas para medir las preferencias de sus audiencias.

Los requisitos de una encuesta confiable

Es importante identificar en las encuestas algunos aspectos metodológicos como: la muestra, el diseño muestral, el número de entrevistados, el margen de error (+/-2%). La forma, esquema y orden de las preguntas. El método utilizado: presencial, si fue en casa, oficina, localidad geográfica, si se les pagó a los participantes, si fue en vivienda, por teléfono fijo o en redes sociales.

Poner atención al promedio de las preferencias electorales

Una de las reglas de oro para interpretar cómo va la elección es poner atención al promedio de los resultados de las encuestas. La estimación de la intención de voto en una encuesta contiene un margen de error esperado. Es decir, sólo no da una aproximación a la intención de voto de un universo determinado. Por ello, agarra las encuestas que más confianza les tengas y promedia los resultados para reducir el “ruido” que dichas estimaciones contienen.

Ahora, gracias a Oraculus.mx, puedes ver el promedio de los resultados de las encuestas electorales al momento.

Fotografía del momento

Cualquier encuesta debe verse como una fotografía de un momento determinado en el tiempo. No importa con cuál ni con qué método se haya realizado, TODAS retratan un momento determinado en el tiempo y NO son predictivas.

Resiste la tentación de desestimar las encuestas que contradicen tus preferencias políticas

Leer encuestas pareciera más una acto de fe, que una forma de comprender métodos y metodologías. Por ello, los candidatos suelen desestimar las encuestas en las que le va mal. Pero esto también sucede con los votantes: mucha gente tiende a desestimar las encuestas que contradicen sus preferencias políticas. Las personas tienden a aceptar únicamente la información que refuerza sus predisposiciones políticas/partidistas, mientras que rechazan aquellas que las contradicen.

Vale la pena seguir a diferentes casas encuestadoras que entreguen de manera constante y continua encuestas, sobre todo las que cumplan con los requisitos antes señalados. El consejo no es seguir la tendencia que apuntan, sino la rigurosidad con la que aplican el método de sus ejercicios.

¡Listo!, ahora puedes presumir de ser un gurú en la interpretación demoscópica.
Pero como sucede casi siempre, yo conservo mi propia teoría sobre las preferencias de los votantes. 50% de ellos decide su voto en las últimas semanas antes de la elección, 25% lo decide en la fila de votación y el resto con la boleta en mano bajo la casilla. ¡Así que tomen eso encuestadores!