Iglesias alternativas | SapiensBox

El mundo está harto de las religiones hipócritas que dicen predicar amor y respeto hacia todos y no aceptan la complejidad de la condición humana.

Tener fe no debe implicar adaptar tu conciencia y comportamiento a una religión específica, cada vez más personas exigen que quienes predican en nombre de Dios (sin importar cuál sea) reconozcan que su bondad aplica para todos y no sólo para quienes los mortales elijan.

Aunque el catolicismo es tradicionalmente la religión de la mayoría de los mexicanos, durante los últimos años, otro tipo de comunidades religiosas parecen atender mejor las inquietudes espirituales de una parte de nuestra sociedad.

De acuerdo con el INEGI, del año 2000 al 2010 el número de fieles católicos descendió 5%, actualmente 15% de los mexicanos profesa alguna religión diferente a la católica.

¿Por qué creer?

Más allá de cuál sea la creencia que profesemos, la religión y la fe cumplen diferentes funciones para las personas. Por ejemplo, formar parte de un colectivo con intereses en común permite crear una identidad y un sentido de pertenencia que brinda seguridad a sus miembros.

La espiritualidad puede otorgar un sentido a la propia existencia del ser humano, brindando a las personas una razón para su actuar o un anhelo de trascendencia, una fuerza que las impulsa a moverse.

Creer en algo incrementa el valor de las propias acciones y las encamina hacia un fin mayor. La fe no siempre se expresa como creencia en una divinidad personal, también puede encaminarse hacia fuerzas sobrenaturales, en un ser superior, en la familia, en la comunidad o en nosotros mismos; en todo caso nos aporta un impulso de trascendencia.

El catolicismo no es suficiente

Aunque la Iglesia Católica sigue siendo una de las instituciones con mayor credibilidad entre la población, desde hace siete años ese nivel de confianza disminuye gradualmente. Grandes escándalos sobre acoso sexual y abuso de poder protagonizados por líderes católicos han provocado el rechazo en muchos de sus fieles.

Por otro lado, sus posturas conservadoras respecto a la interrupción legal del embarazo, el matrimonio igualitario y la adopción por parejas del mismo sexo no coinciden con la tendencia que exige un posicionamiento mucho más liberal al respecto:

En 2012, 20% de los mexicanos estaba a favor de que parejas del mismo sexo pudieran adoptar, tres años después el número incrementó a 35%.

En EE. UU. 47% de los evangélicos jóvenes están a favor del matrimonio entre parejas del mismo sexo y el año pasado la Iglesia evangélica de Berlín se pronunció a favor del matrimonio igualitario.

Se buscan Iglesias coherentes

En gustos se rompen géneros y es cierto que las diferentes iglesias que existen alrededor del mundo tienen opiniones divididas al respecto; sin embargo, los creyentes parecen exigir que las pautas de comportamiento sean cada vez más abiertas y coherentes con el deseo de comunidad, paz y amor que tanto predican.

En México surgieron diferentes comunidades que emergen del cristianismo, catolicismo y judaísmo con modelos espirituales mucho más incluyentes como la Iglesia de la Reconciliación, que desde hace 31 años ofrece servicios dominicales sin importar la preferencia sexual; la Iglesia de Puertas Abiertas, organización cristiana liderada por jóvenes gays, lesbianas y transexuales o la organización Guimel -reconocida por la comunidad judía en México- brindan apoyo a la comunidad LGBT+ y luchan por la igualdad de derechos.

Es cierto que no todas las personas que deciden migrar hacia otra religión buscan este tipo de espiritualidad liberal, como muestra el millón y medio de Testigos de Jehová o los más de 5 millones de ateos que existen en México, pero es un hecho que los postulados dogmáticos de las Iglesias tradicionales, que fueron establecidos en un espacio y tiempo con una sociedad completamente diferente, ya no logran resolver los deseos espirituales de todos y cada vez más personas exigen una renovación.

La fe y la espiritualidad no exigen tener una religión específica y hoy en día, más que en cualquier otro momento de la humanidad, tenemos una gran variedad de opciones que pueden ajustarse a nosotros y no nosotros a ellas. La tendencia mundial exige un cambio de paradigmas, ¿estarán todas las religiones listas para ello o morirán en el intento?