El lado culinario de Da Vinci | SapiensBox

Leonardo da Vinci no necesita presentación, la mayoría de las personas conocemos algo acerca de su gran genio como pintor, escultor, arquitecto, músico, escritor, diseñador e ingeniero. Lo que pocos saben es que, en muchas ocasiones, la mente brillante de da Vinci era dominada por una gran pasión por la cocina.

Imagina la siguiente escena: diversas personas se reúnen en un gran salón alrededor de una mesa para comenzar a atascarse de todo tipo de manjares.

  • 600 salchichas de sesos de cerdo
  • 300 patas de cerdo rellenas
  • 200 terneras y gansos
  • 60 pavos, cisnes y garzas
  • 2000 ostras

Además de macarrones, trufas, queso, más de mil 200 pasteles con litros y litros de vino… Un auténtico momento para armar la comilona segura en la cual no existen reglas más allá del bocado. ¿Qué reglas? Cosas tan sencillas como no pellizcar al de a lado, no hacer ruidos al comer, no escupir al suelo o al comensal de junto, no colocar la cabeza en el plato ni prender fuego a la persona que se sienta a lado tuyo.

Ahora puede parecer extraño, pero en la época medieval no existían muchas de las normas al comer que ahora tenemos tan interiorizadas. Estas reglas, junto con todo tipo de recetas que ilustraban la afición de da Vinci por la cocina, fueron plasmadas por él en un texto llamado “El Codex Romanoff”.

Da Vinci estuvo involucrado en todo tipo de proyectos, pero la comida, los ingredientes, los artefactos para eficientar la cocina e incluso la forma en la que las personas debían interactuar mientras comían formaban parte de una de sus más grandes pasiones, de la cual surgieron todo tipo de inventos, muchos de los cuales continuamos usando hasta nuestros días.

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1. La servilleta

Ok, es cierto que en muchos casos la servilleta puede ser algo fácilmente reemplazable, ¿a quién no le ha pasado que el paquete de quinientas se acaba y debe recurrir al indispensable e infalible papel de baño?

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La necesidad de tener un artefacto para limpiarnos los residuos de mole de la boca proviene desde tiempos inmemoriales, pero si no fuera por da Vinci, seguiríamos limpiando nuestras manos en la piel de algún conejo que después terminaríamos degustando, en lugar de utilizar un pedazo de tela.

2. Extractor de humo y suelo perfectamente limpio

Leonardo Da Vinci se propuso implantar una especie de reglamento al interior de la cocina para que el trabajo fuera mucho más eficiente. Para ello dispuso ciertas normas como, tener un suministro constante de fuego y de agua hirviendo, junto con un extractor de humos que evitaba los múltiples hedores que se generan en una cocina con materias primas ultra frescas (recién sacrificadas) y todo tipo de ingredientes y especias.

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Además, estableció que el piso de la cocina debía mantenerse lo más limpio posible y que una persona que se paseaba por el lugar con una escoba no era suficiente para ello, por lo cual diseñó un sistema giratorio mediante dos bueyes enganchados a un cepillo y una pala detrás que recolectaría la suciedad.

3. Máquina para aplastar ajos

Como buen italiano, da Vinci estaba enamorado de todo aquello que pudiera dar a los platillos un toque especial, como el ajo; para el cual inventó un prensador que pudiera extraer todo su sabor. Anteriormente, los ajos aplastados para añadir a la comida estaban a cargo de “el hombre del martillo” que vivía en los prismas que se encontraban encima de las murallas de los castillos, método con el cual se desperdiciaba una gran cantidad de ajo, por lo que Leonardo inventó un artefacto que por medio de un apretón de manos machacaba lograba machacarlo por completo.

Esta herramienta se ha mantenido prácticamente igual hasta nuestros días e incluso continúa llamándose en las cocinas italianas como “el Leonardo”.

Éstos son algunos de los inventos que no muchas personas conocen sobre el gran Leonardo Da Vinci, ¿conoces alguna otra creación inusual de esta mente brillante?

Fuentes:

  1. SHELAGH; ROUTH JONATHAN (2009). “Notas de cocina de Leonardo da Vinci”.