La delgada línea entre lo vivo y lo muerto | SapiensBox

¿La materia que te hace ser tú está viva o muerta?

Todos sabemos que hay una enorme diferencia entre algo vivo y lo que no lo está, pero al parecer la línea se desdibuja cuando vemos las cosas desde una perspectiva, digamos, más pequeña.

Tomemos como ejemplo a una de las células que forman parte de ti: esa célula está viva, aunque no tiene conciencia ni manera de experimentar el mundo que la rodea, cuenta con todas las propiedades que se les asignan a los seres vivos:

  • Está separada de su entorno por una barrera.
  • Se regula a sí misma y mantiene un estado constante.
  • Se alimenta para mantenerse viva.
  • Crece y se desarrolla.
  • Reacciona al ambiente.
  • Puede evolucionar.
  • Se reproduce.
  • Muere.

Pero, ¿qué hay de los componentes que la forman?, las células producen proteínas de varios tipos, algunas muy simples, otras bastante complejas, pero todo lo que reacciona dentro de la célula es “materia muerta” obedeciendo las leyes del universo; entonces, ¿la vida es el producto de estas reacciones?

Un ser vivo morirá eventualmente, y la forma de “evitar” la extinción es crear nuevos organismos a través de la reproducción, la información de la especie se guarda en el ADN de cada individuo y se transmite de generación en generación, entonces ¿el ADN está vivo? … no, claro que es una molécula muy compleja pero no puede hacer nada por sí misma, necesita de la estructura de las células para poder hacer algo.

Aquí es donde los virus hacen todo más complicado: básicamente, un virus es una cadena de ARN o ADN que existe dentro de un pequeño contenedor. Para reproducirse y funcionar, un virus necesita la estructura de una célula. Hay casos en los que algunos virus han reanimado células muertas para cumplir con sus malvados propósitos, entonces… ¿los virus están vivos o muertos?

También está el caso de las mitocondrias, las plantas de poder de la célula. En el inicio de los tiempos las mitocondrias eran un tipo de bacteria que llegó a un “acuerdo” con células más grandes y se integró a ellas con el fin de preservar su ADN a cambio de su “vida”. Las mitocondrias siguen teniendo ADN propio y se pueden reproducir solas, pero ya no están “vivas”.

Este caso de simbiosis también se ha dado con virus que infectaron a nuestros ancestros y hoy forman parte del genoma humano.

Esto significaría que un ente vivo puede evolucionar a algo “muerto” mientras sea benéfico para la perpetuación de su ADNparece que el ADN tiene alguna forma de conciencia de auto conservación, o algo así…

Entonces, podríamos concluir que la vida es información que logra mantener su existencia continua.

Me niego a morir

Fun fact: Si tienes más de 7 años, todas las células de tu cuerpo han muerto, al menos, una vez.

Millones de células nacen y mueren en tu cuerpo a diario sin que lo notes, pero a veces una célula puede negarse a morir, poniéndose a sí misma antes que al conjunto del que forma parte: todo un cisma biológico… te presentamos al Cáncer.

Esta “enfermedad del siglo XXI” no es otra cosa que células que se niegan a morir, usando los recursos de tu cuerpo para alimentarse y crecer sin control, básicamente se han «salido del sistema».

HeLa, la célula inmortal.

Las células mueren rápidamente cuando son extraídas del cuerpo, lo cual dificulta su estudio. Pero este caso es exepcional:

En 1951 una mujer de raza negra, llamada Henrietta Lacks llegó al hospital para ser atendida por un sangrado uterino, y poco tiempo después fue diagnosticada con un tipo de cáncer muy agresivo que la llevó a la muerte a los 31 años.

El doctor George Gey hizo un cultivo con las células del tumor de Henrietta y, para su sorpresa, éstas no habían muerto: se convirtieron en la primera línea celular inmortal de la historia, ya que soportaban estar fuera del cuerpo humano y se reproducían indefinidamente mientras estuvieran en el medio adecuado (nutrientes, oxígeno…). Gey las bautizó como células HeLa, y han sido usadas por más de 50 años en la investigación médica.

Las células normales se dividen hasta el llamado “límite de Hayflick”, que en las células humanas es de unas cincuenta veces. Pero, al parecer, a las células HeLa esto les vale un pepino.

Nadie sabe a ciencia cierta por qué estas células son inmortales, pero han contribuido a unos avances espectaculares en la medicina y la genética. ¿Cuánto de doña Henrietta hay en sus células?, ¿podríamos decir que ella es inmortal, o que tal vez su tumor se convirtió en un nuevo ente que quería vivir y prosperar en esta mísera vida?

En polvo te convertirás…

Las conclusiones:

Cuando llega el fin, tus componentes más básicos seguramente serán parte de otra cosa: la materia que formó parte de ti no se destruye, sólo cambiará de forma.

Así como los elementos que te constituyen fueron forjados en las estrellas, algún día alguna parte de ti puede que integre otro ser o cosa.

El cerebro humano evolucionó para tratar con absolutos: sí/no, muerto/vivo, jedi o sith. Pero la realidad es mucho más que eso, y los absolutos siempre se van desdibujando cuando nos acercamos a la verdadera naturaleza de las cosas.