Los mini universos prehispánicos ¿qué carajo son? | SapiensBox

Porque los mexicas tenían una copia del universo en sus manos.

En los primeros días de enero se encontró, cerca de las faldas del Iztaccíhuatl, un “Tetzacualco” que en pocas palabras era un santuario de piedra que está hundido en una laguna natural.

Este Tetzacualco tiene la peculiaridad de incluir una representación en miniatura del universo, según los mexicas.

Este adoratorio, aparentemente dedicado al dios Tláloc, supone un descubrimiento muy importante ya que reposiciona al sitio arqueológico de Nahualac, a la orilla de los volcanes del valle de México, los cuales fueron fundamentales para entender parte de la funcionalidad religiosa y astronómica de esas comunidades indígenas, que se asentaron en el valle de lo que hoy es la Ciudad de México. En el lugar se han encontrado numerosas piezas de obsidiana que hacen referencia al dios Tláloc y otras piedras talladas dentro de una laguna que aparentemente forman el universo que conocieron los mexicas.

Esta parte del valle de México es muy importante para entender las culturas mesoamericanas ya que aquí se han localizado 3 adoratorios de grandes dimensiones, los cuales demuestran la importancia de la astronomía y su relación con el valle, una cosa particular de estas explanadas se caracteriza por que cubren una gran extensión de espacio como el monte Tláloc, entre Texcoco e Ixtapaluca.

La arqueóloga Iris del Rocío Hernández Bautista explica la importancia de este descubrimiento, ya que podría ser la representación de uno de los mitos mesoamericanos más complejos sobre la creación del mundo. El mito sostiene que el monstruo terrestre Cipactli flotó sobre las aguas y luego se dividió, con lo que creó el cielo y la tierra. La arqueóloga afirma que la laguna Nahualac podría emular esa idea.