Master class de Charles Dickens | SapiensBox

No hay nada nuevo bajo el sol; Dickens ya había descubierto los trucos básicos para triunfar como escritor.

Fenómenos como el de Harry Potter o Game of Thrones han vuelto a dar a los escritores el estatus de celebridades internacionales, con legiones de fans y cuentas millonarias en el banco.

Si bien las casas editoriales consideran este momento como una nueva época dorada para la industria literaria –que se consideraba amenazada por otro tipo de lenguajes narrativos, como el cine o la televisión– algunas voces críticas plantean que no es como para celebrar ese tipo de éxito, pues consideran que productos literarios de consumo masivo, como esos u otros de menor calidad (v.gr. Twilight o 50 Sombras), no representan una verdadera aportación a la literatura ni invitan al lector a tener una experiencia más profunda que la del puro entretenimiento.

Es cierto que no cualquier lectura es necesariamente enriquecedora y que en el mundo hay muchos libros cuyo único valor es el de pasar el rato, pero es el tiempo y la acumulación de experiencias lectoras las que permiten tener la perspectiva suficiente para hacer una evaluación justa de la obra de un escritor. Quizá, a la vuelta de 50 años, se separe el trigo de la paja, y mientras que Stephenie Meyer sea olvidada, J.K. Rowling siga teniendo una base de lectores fieles.

No sería la primera vez que algo así suceda. Charles Dickens, mundialmente conocido por obras como Un cuento de Navidad, Oliver Twist o Grandes esperanzas, tenía –desde luego– una profunda mirada sobre la realidad de su tiempo y una crítica ética y estética acerca de la sociedad victoriana y la condición humana, pero al mismo tiempo tenía el propósito de ser ampliamente leído y disfrutado por su público, y gozó durante su vida de una enorme celebridad y éxito mundial, sobre todo en el ámbito anglosajón de ambos lados del Atlántico.

Dickens desarrolló técnicas que, aunque ya estaban presentes en otras obras literarias, él supo adecuar genialmente para las novelas por entregas que lo convirtieron en una figura notable de la historia de la literatura.

Si estás pensando en dedicarte a la escritura, o simplemente eres un consumidor consciente de narrativas, tal vez te interese conocer y dominar algunas de las técnicas de Dickens:

1. Enunciados de apertura. La primera línea de un libro o un capítulo deben atrapar completamente al lector, proyectando una sensación que establezca el tono de la obra.

2. Mantener el suspenso. A Dickens se le atribuye la creación del cliffhanger, es decir, del final de capítulos que dejan al lector en el suspenso total sobre un evento que podría cambiar definitivamente el destino de un personaje o de toda la historia.

3. Personajes arquetípicos. Los personajes de una novela deben encarnar por completo un valor determinado: la justicia, la valentía, la ternura, o bien, la maldad, la mezquindad o la avaricia.

4. Nudo dramático. Aunque pueda haber historias laterales, el centro de la novela debe ser un drama humano bien delineado que esté pendiente de resolución.

5. Aportación autobiográfica. El escritor debe estar atento a su entorno, esforzarse por convertir sus propias experiencias y observaciones de la realidad que le rodea en componentes de su narrativa. Es mucho más probable que el escritor produzca algo con lo que sus lectores puedan relacionarse si proviene de una experiencia real.