Narcos en la UNAM | SapiensBox

Drogas, robos, violencia, homicidios y cero soluciones.

Casi cualquier persona que haya pisado alguna instalación de la UNAM, sea alumno, profesor, administrativo, personal de seguridad, directivo o visitante ocasional sabe que la máxima casa de estudios, como pasa con muchos lugares del país, forma parte de la amplia red de narcotráfico que está hundiendo al país en una ola imparable de violencia.

Aunque muchos muestren sorpresa (sea genuina o no) es bastante conocido que prácticamente en cualquier instalación que pertenezca a la UNAM, especialmente en Ciudad Universitaria (C.U.), puedes conseguir de manera relativamente fácil una amplia variedad de drogas ilegales como marihuana, cocaína, LSD o metanfetaminas para uso recreativo, además de contar con un lugar bastante “amigable” (porque #AutonomíaUniversitaria) para consumirlas.

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Lo que ahora convirtió ese tipo de transacciones, ampliamente toleradas por muchos, en algo inaceptable son las consecuencias violentas que se han acrecentado durante los últimos años, como robos, riñas e incluso homicidios que, desde 2002, han sumado 8 muertes dentro C.U: 6 estudiantes, un trabajador y un vendedor de drogas, a los cuales se añaden 2 presuntos narcomenudistas más durante el mes de febrero de este año.

UNAM invadida por el narco

El viernes 23 de febrero de 2018 se registraron varias detonaciones en la zona de frontones de Ciudad Universitaria (uno de los lugares con mayor cantidad de dealers de la zona). Dos hombres de 20 y 29 años identificados como presuntos narcomenudistas, ajenos a la comunidad universitaria, se encontraron heridos y más tarde murieron en una clínica cercana.

Aunque este tipo de enfrentamientos son inusuales al interior de la UNAM, claramente reflejan el escenario violento que se vive a diario en todo el país debido al narcotráfico. Tan sólo en la CDMX han sido identificadas 10 organizaciones criminales relacionadas con el tráfico de drogas (aunque Mancera lo niegue) y muchas de ellas son grandes cárteles que mantienen su dominio en todo el país.

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La comunidad de la UNAM, conformada por alumnos y académicos, cuenta más de 380 mil personas que son clientes potenciales para traficantes y narcomenudistas y C.U. representa una de las grandes joyas de la corona para organizaciones como La Unión Tepito (que mantiene una alianza con el Cartel Jalisco Nueva Generación) y el Cártel de Tláhuac, además de grupos más pequeños como Los Rodolfos (organización que opera principalmente en la delegación Xochimilco) se disputan el control de una zona relativamente libre del control policíaco cuyas utilidades diarias superan los 100 mil pesos.

Sí, el narco está en la UNAM. ¿Ahora qué hacemos?

La UNAM como institución educativa no tiene las facultades ni los medios necesarios para poner fin a los problemas de inseguridad y narcotráfico que enfrenta. Lo cual no quiere decir que deba simplemente abrir las puertas a los cuerpos policíacos y autoridades encargadas de preservar la seguridad. Sin embargo, debe coordinar esfuerzos con éstas para establecer planes de acción que atiendan todo tipo de situaciones que pueden suscitarse en un entorno donde existen criminales armados traficando drogas como robos, riñas, homicidios y otro tipo de delitos.

Además, debe atacar el problema desde otros frentes, desde el entendimiento del conflicto como el problema de salud pública que es. La UNAM cuenta con un Centro de Prevención y Atención de Adicciones que depende de la facultad de Psicología, enfocado en ayudar a jóvenes que tienen problemas con el consumo de alcohol, tabaco, marihuana y otro tipo de drogas, programa que debería fortalecerse en cada uno de los planteles enfocando esfuerzos en el entendimiento del consumo como una situación multifactorial y no como un crimen que debe perseguirse y castigarse con mano dura.

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Consumir NO TE HACE CRIMINAL

Consumir drogas, sin importar cuáles sean, no te convierte automáticamente en un malandro, delincuente o escoria de la sociedad y tampoco lleva por sí solo a convertirte en un adicto. El problema va más allá de esto, es mucho más profundo e intervienen factores familiares, psicológicos y ambientales que deben atenderse por igual.

Es cierto que los estudiantes y demás miembros de la comunidad que acudimos con un dealer somos parte del problema, como también lo son funcionarios corruptos (de dentro y fuera de la UNAM), la falta de atención eficaz a las adicciones en todo el país, la criminalización del consumidor y las ganancias multimillonarias para cárteles y autoridades coludidas junto con muchos otros factores más.

Si queremos acabar realmente con el problema debemos buscar soluciones que integren todos esos puntos, más allá de pedir amablemente a los alumnos (que no son los únicos miembros de la comunidad consumidora) que dejen de comprar drogas a alguien que “no es su amigo y es un narco”, y que no sólo deben integrar a todo aquel que pise la UNAM sino a otras instituciones públicas, asociaciones civiles, autoridades y comunidad en general.


Fuentes

  1. ARISTEGUI NOTICIAS (2018). Exige UNAM investigar presencia de cártel en sus instalaciones. Disponible en: https://aristeguinoticias.com/2306/mexico/exige-unam-investigar-presencia-de-cartel-en-sus-instalaciones/

  2. EL UNIVERSAL (2017). Mapa. Muertes en Ciudad Universitaria. Disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/articulo/metropoli/cdmx/2017/07/5/mapa-muertes-en-ciudad-universitaria