ONGs chupasangre | SapiensBox

“Activismo” para obtener el money.

Las ONG, en teoría, se crean para encontrar soluciones a problemas comunes que, por diversas razones, el Estado no ha podido o no puede solucionar, como inseguridad, desabasto de agua, falta de espacios educativos, deportivos o culturales, discriminación…

La idea es contrarrestar las deficiencias que tienen otras instituciones. Suena bien, ¿no?

La ONU define a las Organizaciones No Gubernamentales u Organizaciones de la Sociedad Civil como:

“Una agrupación de ciudadanos voluntarios, sin ánimo de lucro, que se organizan en un nivel local, nacional o internacional para abordar cuestiones de bienestar público.”

ONG vampiras

El problema es que, en ocasiones, como pasa con muchas instituciones en México, estos grupos se desnaturalizan, corrompiendo las ideas y los principios para los que fueron creados. En nuestro país, crear una OSC es un negocio más, que puede dejar bastante dinero.

De 2012 a 2016, el número de organizaciones inscritas en el Registro Federal de OSC, aumentó más de 80%. El año pasado se encontraban registrados casi 36 mil grupos de este tipo. A pesar de que todas están obligadas a entregar un informe anual de actividades, sólo 74% de las registradas ese año lo hizo.

¿Qué dejaron de declarar? Cualquier recurso o servicio que hayan recibido en los siguientes rubros:

  • Especie
  • Servicios
  • Asesorías
  • Capacitación
  • Difusión y comunicación
  • Económico (subsidios, donativos)
  • Diálogo e interacción entre el gobierno y la OSC
  • Convenios (concertación o con recurso económico)

En 2016, el Gobierno Federal otorgó más de 7 mil millones de pesos para acciones de fomento, capacitación, vinculación y apoyos para que las OSC realicen actividades enfocadas en la atención a grupos vulnerables en todo el país.

¿Cuánto deben las que deben?

Hagamos un pequeño ejercicio: suponiendo que ese recurso se reparta por igual, cada organización registrada contaría con un total de 198 mil 279 pesos. Quiere decir que los 848 grupos que no entregaron un informe anual en 2016, en teoría, habrían recibido más de 168 millones que nadie sabe dónde fueron a parar, ¿O sí?

Esos grupos pueden “trabajar” para atender las necesidades de diferentes personas: indígenas, madres solteras, personas en situación de pobreza… Que, además, están autorizadas a deducir impuestos si sus actividades se relacionan con los siguientes temas:

  • Cultura
  • Ecología
  • Becantes
  • Educación
  • Asistencia
  • Desarrollo social
  • Obras-servicio público
  • Investigación científica o tecnológica

En algunos casos, las organizaciones que “trabajan por el bien común” se crean con el fin de conseguir recursos públicos, sin contar los que obtengan a parte por donativos externos o aportaciones amistosas, basta recordar a la Fundación Vamos México liderada por Martita Sahagún o el escándalo de los Amigos de Fox, cuya organización obtuvo financiamiento para la precampaña del expresidente y, de acuerdo a documentos difundidos por el PAN, también recaudaron fondos durante su campaña oficial.

¿Qué podemos hacer?

Si cualquiera detecta que alguna ONG no es lo que parece, puede denunciarlo ya sea ante la SEDESOL o la SHCP, según sea el caso, para que la institución sea investigada o auditada.

Lo que sí podemos hacer cuando entramos en contacto con una de estas organizaciones (y, sobre todo, si pensamos en hacerles donaciones) es hacer nuestra propia investigación: entrar a los portales que el gobierno ofrece para saber si están debidamente registradas, entrar al sitio de la OSC y/o acudir al domicilio fiscal para corroborar que lo que dicen hacer y lo que hacen sea lo mismo.

Al final, lo que queda (que no es poco), es que todos los que pertenecemos a esta sociedad civil, busquemos todos los medios posibles para mantenernos informados.