¿Por qué Messi no hace con Argentina lo que hace con el Barcelona? | SapiensBox

La eterna loza que cargará Lionel Messi toda su vida.

“Lionel Messi juega solo en Argentina” es la frase que se repite cada partido en el que la selección argentina sufre una derrota dolorosa. Esta frase no parece ser tan acertada si señalamos que la mayoría de sus compañeros son figuras en sus clubes, pero la realidad es que el equipo no juega para él.

“La Pulga” no juega mal en Argentina, pero tampoco es ese fenómeno que aparece cada sábado o domingo en España o en algún estadio de Europa entre semana. Lleva años sin rendir con la camiseta albiceleste siquiera la mitad de lo que rinde con la casaca blaugrana.

Si en el Barcelona hace un partido de 8, en Argentina apenas pasa con un 6, y si falla un penal decisivo, como contra Islandia en la primera fecha de Rusia 2018, está reprobado (y no con 5, con 0).

Lio es un crack, un fuera de serie que ya pasó a la historia del futbol, pero ha demostrado que no es un jugador que imponga su estilo de juego al equipo que llega. Su juego depende del funcionamiento colectivo para explotar su mejor versión.

Ni Sabella, ni Martino, ni Sampaoli (por mencionar algunos técnicos de Argentina) han encontrado la fórmula para que Messi se sienta 100% cómodo con la playera albiceleste y, aún así, el 10 argentino ha llegado a 3 finales (2 de Copa América y 1 de un Mundial) con su selección.

Uno de los principales problemas por los que Messi no explota todo su potencial en Argentina son sus compañeros.

Por ejemplo, con Argentina el futbol de Messi se vuelve muy centralizado porque no tiene opciones para abrir el juego por las bandas. Desde años, su selección sufre por la ausencia de laterales con carácter ofensivo. Gabriel Mercado y Marcos Rojo son excentrales que se convirtieron en laterales.

Por otra parte, en Barcelona contó durante varios años con su socio preferido, Dani Alves, -ahora Sergi Roberto- detrás de él y por la otra banda con Jordi Alba, dos laterales que atacan más de lo que defienden y que se convierten en opciones claras para que Lio reparta juego.

Otras de las razones -quizás la más poderosa- por la que Messi no destaca en Argentina son sus socios en la media cancha.

Con Sampaoli, Lio tiene por izquierda a Ángel Di María y por derecha a Maxi Meza y a sus espaldas cuenta con dos contenciones que sirven más para destruir que para crear, Lucas Biglia y Javier Mascherano: mientras que en el Barcelona ha contado con exquisitos mediocampistas como Andrés Iniesta, Xavi Hernández, Sergio Busquets o Iván Rakitic, que entienden un sistema en el que es necesario estar cerca de Messi para apoyarlo como una opción de pase cercana y así explotar todas sus condiciones.

Con estas fotos, queda clarísimo cómo Messi se queda solo rodeado de rivales y la única opción que le queda es quitarse a rivales para intentar la siguiente jugada.

Con esos dos canales de juego cerrados, a Lio sólo le queda una opción: hacer la heroica como en una cascarita e intentar quitarse a todos los rivales que pueda y lo único que le queda es disparar a cualquier lado o perder el balón ante la presión de 4 o hasta 5 rivales.

Acá un ejemplo:

Por si fuera poco, Messi tiene que lidiar con una cosa más: La poca contundencia de sus delanteros. En medio de todo este pésimo funcionamiento colectivo, las opciones de gol son poquísimas.

Por mucho, Argentina suele tener 3 o 4 jugadas claras que deberían terminar en gol (no es el Barcelona donde tienen más de 6 por partido), pero desgraciadamente compañeros como Sergio Agüero, Mauro Icardi o Gonzalo Higuaín -principalmente- no tienen la mira tan afinada en la selección como en sus clubes donde anotan más de 20 goles por temporada.

Fallas increíbles de Higuaín en momentos cruciales.

Por último, hay que agregarle que Messi tiene la presión de darle un campeonato a una selección que no ha ganado nada desde la Copa América de 1993 y el 10 argentino ha demostrado que esa responsabilidad le pesa en los momentos cruciales, como en la final ante Chile de la Copa América 2016 en la que falló un penal, cuando ene l Barcelona es un mero trámite.

Por estas razones, lo más seguro es que nunca veamos campeón del mundo a Lionel Messi con Argentina y por más que gane títulos con el Barcelona siempre quedará un asterisco en su carrera por no haber ganado nada con su selección a nivel mayor.