¿Quiúbole con Marichuy? | SapiensBox

Cuando los pueblos indígenas encuentran una voz

Han pasado más de 23 años desde que el EZLN se levantara en armas y declarase la guerra al Estado Mexicano en aquel 1 de enero de 1994.

Aquella larga marcha que comenzaron los pueblos indígenas por la defensa de sus comunidades hoy sigue vigente.

Pero la popularidad del zapatismo no radica en su propuesta antisistémica, sino en la herencia de una lucha de varios pueblos indígenas por ser tomados en cuenta en un país que tiene una deuda con ellos desde hace más de 300 años.

En medio de una coyuntura histórica para el país, el Consejo Nacional Indígena (CNI), organización de más de 800 delegados de 60 pueblos indígenas, sorprendió con la propuesta de acudir a las elecciones con una candidata peculiar: mujer e indígena. Con esta apuesta buscan hacer frente al estigma de exclusión de la sociedad mexicana.

“No es que nos interese el proceso electoral, los votos, ganar la presidencia. Eso nos vale una chingada. Queremos volver a visibilizar la lucha indígena como lo logró el EZLN en 1994”: CNI.

María de Jesús Patricio Martínez –o cómo le dicen en el CNI, Marichuy– es una mujer indígena nahua de 53 años, originaria de Tuxpan, Jalisco y madre de 3 hijos. La vida de Marichuy dio un vuelco en 1994 cuando trabajaba en una casa de salud pública en Chiapas, pues el levantamiento armado inundó la cabecera municipal de su pueblo.

Desde entonces, Marichuy tomó consciencia social y entró en contacto con otras comunidades con realidades similares a suya. Hoy se propone hacer la realidad la lucha de los pueblos indígenas con un discurso propio.

Candidata independiente

La tarea no es nada sencilla, el movimiento indígena deberá reunir 866,593 firmas para poder participar con su candidata independiente en las próximas elecciones. Una cifra que, si bien puede parecer complicado, es claramente posible.

Marichuy tiene hoy en día, 38,260 firmas reunidas y contando. Aunque tiene un 4% de avance, lo compensa con una efectividad de sus auxiliares de 36%, el mayor porcentaje entre los primeros cinco precandidatos independientes.

La candidatura de Marichuy intenta articular de manera definitiva y permanente a las comunidades indígenas diseminadas a lo largo y ancho del país

Aunque la recolección de firmas ha sido un problema por la falta de conexión en las comunidades indígenas, la obtención de firmas se realiza de forma manual, por lo que se prevé que cuando estas se registren en la plataforma, la candidatura de Marichuy logre un importante repunte.

México cuenta actualmente con 68 pueblos indígenas, que representan cerca de 15 millones de habitantes, el 12.5% de la población mexicana. De acuerdo con Juan Villoro, la candidatura de Marichuy intenta articular de manera definitiva y permanente a las comunidades indígenas diseminadas a lo largo y ancho del país.

“Nos queremos colar a la fiesta de los ricos, los de arriba, que son las elecciones. Queremos meternos en esa fiesta para echarla a perder, queremos ese espacio porque no tenemos otro.”: CNI

Futurismo político

De acuerdo con el INE, en estas elecciones podrían acudir a las urnas cerca de 12 millones de indígenas, el reto que tienen es doble: por un lado, vencer el abstencionismo que supera más del 80% entre sus comunidades y, por el otro, el clientelismo político que se incrusta en la pobreza y los orilla a votar por los candidatos oficiales.

Históricamente, las comunidades indígenas han sido utilizadas por cacicazgos locales para inducir el voto a favor de sus candidatos, por lo que los pocos que votan lo hacen por algunas dadivas ofrecidas en campaña.

Pera la presencia de Marichuy modifica la ecuación: no sólo sería la primera candidata indígena, sino que también cuenta con una numerosa base social que la puede hacer competitiva. En las pasadas elecciones presidenciales, Enrique Peña Nieto ganó con 19 millones de votos, pero en un contexto de fragmentación del voto –como se prevé para las elecciones de 2018–, el ganador se convertiría en presidente con menos de 12 millones de votos.

Si el día de la elección, Marichuy recibiera esos 12 millones de votos de los pueblos indígenas, sería suficiente para convertirse en la primera presidenta indígena de México.