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Sophia, la robot ciudadana

Sophia, la robot con inteligencia artificial creada por Hanson Robotics (empresa con sede en Kong Kong), es ahora ciudadana de Arabia Saudita y muchos nos preguntamos ¿cuánto tiempo falta para que nuestro microondas tome consciencia de su poder y nos ataque con una onda mortal?

Ok, tal vez ese escenario parece sacado de Los Simpsons pero, lo cierto es que muchos estamos comenzando a tronarnos los dedos, imaginando que falta muy poco para que todos los geeks aficionados a esas películas de ciencia ficción, que auguran un mundo postapocalíptico dominado por máquinas, nos suelten un potente y enérgico “te lo dije”.

Antes de que abandones lo que sea que estés haciendo y decidas empezar a crear una resistencia, necesitamos contarte un par de cosas sobre Sophia, porque no todo es lo que parece.

¿WTF con la ciudadanía de Sophia?

A decir verdad, al menos por ahora, el hecho de que Arabia Saudita le otorgara el título de ciudadana a un robot es más una cuestión simbólica. Todos los ciudadanos tenemos diferentes derechos y obligaciones dependiendo de nuestra nacionalidad como votar, ir a la escuela, trabajar o pagar esos benditos impuestos. Sin embargo, aunque Sophia expresara el deseo (así como lo lees) de querer disfrutar de todo esto, será necesario primero hacer un par de cambios en la legislación de “su” país.

Para empezar, se tendría que establecer quién o qué es Sophia, ¿es un robot? Deben crearse leyes que regulen a este nuevo tipo de ciudadano y se le otorguen derechos y obligaciones determinadas que pueden o no ser iguales a las de las personas. ¿Es una mujer? Entonces deberá acatarse a las normas bajo las que todas las ciudadanas saudíes se rigen, está de más decir que no son tan positivas.

¿Qué tan lejos estamos de vivir en la Matrix?

Aunque la Inteligencia Artificial (IA) es hoy uno de nuestros momentos cumbre, no ha sido perfeccionada. Basta con recordar el fiasco con la IA de Microsoft que sacó a su chatbot “Ty” de circulación (porque #Racista), para saber que los sistemas autónomos aún no son confiables. Sophia es la primera en su clase y como casi toda primera creación humana que pretende replicarse, necesitará un par de ajustes.

Hoy en día no existe un sólo sistema de IA que podamos estar seguros se comportará éticamente de acuerdo a los valores que se pretenden implantar en ellos, nadie ha logrado acabar con los vicios que estos sistemas inteligentes presentan al ser programados por humanos (xenofobia, racismo, misoginia, etc.), al menos no aún. Así que aún estamos algo lejos de ver una producción en masa que fácilmente nos supere en número, se dé cuenta de su superioridad y haga de todas las personas sus esclavos, por ahora.

¿Sophia es sólo el principio?

Sí. Aunque su “vida” aún es incierta, Sophia es el comienzo de una nueva ola en el mundo de la tecnología, la automatización y las relaciones entre personas y máquinas. Dentro de los beneficios que podría adquirir tarde o temprano se encuentra el derecho a casarse o reproducirse.

Actualmente existen robots que podrían autorreproducirse utilizando la impresión en 3D, lo que implica que puedan replicar sus “cuerpos” y sus “mentes”. ¿Qué quiere decir esto? Si un robot adquiere todos los derechos y obligaciones de una persona común, también lo hará su descendencia, a no ser que existan mecanismos que controlen el número de “hijos” de esas máquinas, fácilmente podrían superar en número a los humanos.

Si el día de mañana, existen más robots ciudadanos que personas, ellos tendrían el poder para generar un cambio social, de leyes o de gobierno, por decir algo.

Un escenario como el de Terminator aún está lejos de suceder, pero es necesario seguir la pista de la nueva robot ciudadana y estar atentos ante todo lo que ocurrirá alrededor de ella, porque Arabia Saudita acaba de dar un pequeño paso para Sophia, pero un gran paso para la siguiente comunidad robótica.

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