Surrealista, bizarro y kafkiano no tienen el mismo significado | SapiensBox

El verdadero significado de las palabras surrealista, bizarro y kafkiano.

Muchas veces hablamos por aproximación, es decir, incorporamos en nuestro discurso o vocabulario ciertas palabras o conceptos que hemos oído –quizá toda la vida– y que nos suenan a algo que ubicamos en un cierto campo semántico, pero nunca nos hemos tomado el tiempo de investigar si estamos usándolas correctamente o, incluso, si no tienen un signficado totalmente distinto a lo que queríamos decir.

Cuando era adolescente, mientras estaba en el funeral de mi abuela materna, oí atrás de mí a unas personas que comentaban lo mucho que les llamaba la atención un determinado cuadro de la última cena que había en la iglesia en la que estábamos, que no era el típico cuadro que imita a La última Cena de da Vinci, y entonces una de esas personas le dijo a la otra: “es surrealista.” Yo me le quedé viendo al cuadro, y a pesar de no haber tenido ningún entrenamiento formal en apreciación artística, a mis 12 o 13 años no encontraba en ese cuadro nada que me hiciera pensar en Dalí, Miró o Remedios Varo, que eran las referencias que tenía de cómo se veía el surrealismo, más o menos.

Más adelante en la vida, me topé con personas que cuando se encontraban en una situación que les parecía rara, improbable o ajena, también se aventaban a decir que era algo surrealista. Pues bueno, resulta que muchas personas hacen ese uso de la palabra; y aunque claramente el surrealismo tiene una cierta definición técnica en el ámbito propio de las artes, también es cierto que, a fuerza de uso, la propia Real Academia Española ha admitido que surrealista es un adjetivo sinónimo de irracional o absurdo. Así que la persona que escuché en el funeral de mi abuela sí se equivocaba, porque –por querer quedar como intelectual– calificó de surrealista a un cuadro que no lo era, sólo porque era atípico, pero no absurdo; en cambio, las personas que de pronto usan esta palabra para referirse a situaciones irracionales en su vida, sí la usan bien.

Del mismo modo, es muy común escuchar que alguien diga que una cosa, una circunstancia o, incluso, una persona es bizarra, cuando es realmente muy extraña. Ahí sí que nos encontramos con un problema de significados, porque la palabra bizarro es de origen italiano (bizzarro), y en su lengua madre significa iracundo, pero que ha pasado a diferentes idiomas con significados muy distintos.

La palabra bizarre pasó al francés y luego al inglés como sinónimo culto de extraño, pero bizarro, en lengua española, realmente significa “valiente o arriesgado” (que se parece –más o menos– a su significado original), y en una segunda acepción, bizarro también significa “generoso, lúcido o espléndido”. De modo que se trata de un falso cognado, es decir, una palabra que es casi idéntica en distintos idiomas, pero que no significa lo mismo. Por esa razón, muchas personas que conocen la palabra bizarre, muchas veces la usan en su variante española con el mismo significado que en inglés, pero ese es un error.

Y ya para los que se ponen exquisitos, también es relativamente común oír que, en circunstancias parecidas a las de las de surrealista y bizarro hay personas que van más allá y dicen que algo es kafkiano.

La mayoría leyó (o por lo menos conoce) la obra más conocida de Franz Kafka, La metamorfosis, que comienza con las palabras: “una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto.” Así, sin más explicaciones, y en el primero momento del relato, Samsa ya no es un hombre, sino un insecto. Esta obsesión de Kafka por el sinsentido que nos asecha, queda reflejada también en sus otras obras, como El juicio o los relatos de Contemplación. De ahí que el adjetivo “kafkiano”, cuando se aplica a una situación concreta, significa: absurdo o angustioso.

Así que termina pareciéndose un poco a surrealista, aunque en una variante más desagradable, pero no tiene nada que ver con bizarro, por más que algunas personas los usen indistintamente.