¿Te sientes como un impostor? | SapiensBox

No estás engañando a nadie, solamente tienes síndrome del impostor.

Acabas de salir de la universidad… hace 5 años, y sigues sintiendo que no tienes idea de nada de lo que estás haciendo.

Constantemente tienes que asegurarte de que el proyecto en el que estás trabajando parezca profesional, pero en el fondo sabes que tu trabajo no es lo suficientemente bueno y estás estafando a todos… tienes el síndrome del impostor.

De acuerdo con el California Institute of Technology Counseling Center, el síndrome del impostor es “un conjunto de sentimientos de insuficiencia que persiste a pesar de tener la información que indica lo contrario. Se experimenta como duda y sentimientos de fraude intelectual”.

Y lo peor de todo, aunque los impostores buscan reconocimiento y alabanza por sus logros, no se sienten cómodos al recibirlo. Los elogios los hace sentir ansiedad porque no creen merecerlo, después de todo, en su cabeza, están fingiendo.

Si crees que cumples con algunas de estas características, no te preocupes al menos 70% de las personas reportan haberlo sentido en algún momento de su vida. También es sabido que los más exitosos son quienes más lo sufren. Hombres y mujeres lo perciben, pero responden de manera distinta.

En un estudio de 135 universitarios, las mujeres que mostraron estos síntomas se pusieron en situaciones donde pudieran demostrar su capacidad. En cambio, los hombres buscan evitar situaciones donde sus debilidades puedan ser expuestas para esconder lo que creen que no pueden hacer.

Puede haber más de una causa, pero un estudio descubrió que la sobreprotección de los padres o la falta de cuidados pueden contribuir a esto. En otro estudio, tener amigos que no muestran su apoyo también está ligado a mayor incidencia tanto en hombres como mujeres.

Más importante, en algunas carreras este sentimiento se considera como un ritual por el que debes pasar. Mientras subes en la escalera, te volverás más capaz en lo que haces. Así que uno pensaría que la duda se esfumaría.

Cuando eres un becario y te equivocas, otros te apoyan y el error es rescatable. Pero cuando eres un directivo, los errores pueden costarle al negocio millones de dólares y a otros su mismo empleo. No sorprende entonces que los directivos y cirujanos tengan egos del tamaño de Marte, lo necesitan para callar la voz de la duda que puede paralizarlos a la hora de la verdad.

5 formas para combatir el síndrome del impostor

  1. Reconoce que es algo normal: Es más común de lo que piensas. Afecta a todos, desde tus compañeros de prepa hasta ganadores del Nóbel. Sin embargo, cuando alguien lo menciona todos respiramos más tranquilos. “No soy el único”, pensamos.
  2. Recuerda todo lo que has logrado: Hay que encontrar el punto entre el síndrome del impostor y ser ególatra. La modestia te mantiene con los pies en el suelo. Los académicos suelen mantener un currículo con todos sus logros, no solo profesionales. Haz lo mismo. Si te dieron un premio, léelo, no solo se ve bonito, es el reflejo de algo que hiciste.
  3. Busca un mentor: Pregunta a un colega más experto a un maestro o a un entrenador por consejos para navegar situaciones intimidantes.
  4. Recuerda que está bien no saber lo que estás haciendo: Después de un evento significativo, hay una curva de reajuste. En lugar de esconderte, piensa en ti mismo como un “jefe en entrenamiento”. Alguien que está aprendiendo y ganando experiencia. Mientras seas entusiasta, la gente te dará tu lugar.
  5. Espera fallar al inicio: Tienes que darte la oportunidad de fallar muchas veces. Es como andar en bicicleta, te tienes que caer cuando menos 10 veces para poder aprender a hacerlo.