"The Walking Dead" se niega a morir | SapiensBox

De acuerdo con diversas fuentes, durante la séptima temporada de TWD, los exuberantes ratings de la serie (que oscilaban entre los 13 y 15 millones de televidentes en EUA, llegando incluso a 17 millones en alguno que otro episodio) bajaron a un promedio de 10 millones de telespectadores. Los motivos pueden ser varios.

Por una parte, se cree que el exceso de violencia (la muerte de Glenn, entre otras escenas gore, que para muchos fueron más allá de lo aceptable en la la serie) tuvo mucho que ver con que la audiencia bajara (algo que se antoja poco probable, pues la gente que ve TWD desde el comienzo, ya sabe a lo que se expone).

Hay quienes piensan que las últimas críticas del desaparecido George Romero terminaron por hacerle daño.

Por otro lado, los ejecutivos de AMC -la televisora que da vida a la serie- culpan a los servicios de streaming (tanto legales como piratas) y a las grabaciones en DVR que no permiten medir realmente al número de televidentes (para ellos, la audiencia está ahí; sólo que no saben cómo hacer para medirla e incluirla en sus gloriosos números). También hay quienes piensan románticamente que las últimas críticas del desaparecido George Romero -considerado el padre de los zombis en la pantalla- terminaron por hacerle daño. Sin embargo, para otros, el declive de la audiencia de TWD quizá se deba a la serie en sí misma, al agotamiento de su narrativa, que no parece ir a ninguna parte.

El declive de la audiencia de TWD quizá se deba a la serie en sí misma, al agotamiento de su narrativa, que no parece ir a ninguna parte.

TWD es una de las mejores adaptaciones de un cómic o novela gráfica a un medio audiovisual, pero –como es de esperarse– tampoco puede ser perfecta. El problema no radica en la exactitud para adaptar cuestiones puntuales de la fuente en la que se inspira, sino en la serie de elementos ya muy trillados que la caracterizan. Invariablemente todas las temporadas nos relatan una fractura en la gran familia que integran Rick y los suyos. En las primeras temporadas, este recurso podía servir para desarrollar a los personajes, o para integrarlos con otros, pero ya no funciona más; por el contrario: aburre. Por otro lado, los realizadores de la serie han abusado de los cliffhangers.

Si la serie durara menos episodios, o si gozara de una menor descompresión –o un mejor ritmo- quizá la audiencia seguiría al pendiente

Un cliffhanger es una herramienta narrativa que sirve para dejar a un personaje o a una situación, literalmente, “al borde del precipicio”, dejando a medias al espectador, creando —en la mayoría de los casos—, deseo y ansia por conocer cómo se resolverá ese conflicto en particular. Lamentablemente, el cliffhanger de TWD, en donde dejaba colgando de un hilo la vida de Glenn, no fue bien recibido, porque los fans de los cómics ya sabían cómo terminaría de todas formas (y, siendo honestos, también los fans de la serie lo sabían). Pero quizá lo peor es la duración de la serie: tantos episodios por temporada, subtramas y desarrollo de personajes que a nadie le importan. Si la serie durara menos episodios, o si gozara de una menor descompresión –o un mejor ritmo- quizá la audiencia seguiría al pendiente.

Para consuelo de los fans de TWD, hay otras series que padecen del mismo síndrome zombie que les permite -gracias a un número adecuado de televidentes- prolongar su existencia mientras la calidad de los relatos agoniza episodio tras episodio. Entre algunas de las series que se rehúsan a desaparecer a tiempo y que viven de la rutina del público, podemos encontrar a “Grey’s Anatomy”, a Supernatural (o “Superguapural” como le apoda cariñosamente su público latinoamericano), o incluso “How I Met Your Mother“, que, aunque ya terminó, prolongó demasiado sus transmisiones, culminando en un final que para muchos fue un desastre.

Si TWD insiste en seguir la misma fórmula desgastada –y aburrida- de las últimas temporadas y se niega a morir con dignidad (en la cúspide de su poder narrativo), si no planifica un desenlace satisfactorio, acorde a las expectativas depositadas en la historia desde aquel primer y fantástico primer episodio, lamentablemente terminará por decepcionar al enorme fandom que todavía le queda.