Vaquita marina y totoaba, dos especies mexicanas en grave peligro | SapiensBox

¿Aún hay esperanza para la vaquita marina?

Por la gran cantidad de especies de flora y fauna que habitan en nuestro país, México es reconocido como uno de los 17 países megadiversos a nivel mundial.

Esta biodiversidad está conformada por diferentes especies de reptiles, aves, plantas, insectos, peces y mamíferos, muchas de ellas endémicas, lo que significa que su único hábitat se encuentra en el territorio nacional.

De los endemismos mexicanos hay dos representantes de la fauna marina que en años recientes han sido objeto de especial atención: la vaquita marina (Phocoena sinus) y la totoaba o corvina blanca (Totoaba macdonaldi); ambas especies se encuentran en el alto Golfo de California y sus poblaciones se encuentran en grave riesgo pues la pesca ilegal de la totoaba afecta también a las vaquitas marinas, las cuales quedan atrapadas en las llamadas “redes agalleras” y mueren por asfixia, ya que –por ser mamíferos del orden cetáceo, como los delfines y las ballenas– necesitan salir periódicamente a la superficie para respirar.


Vaquita marina

A pesar de que desde 1975 se estableció la veda para la pesca de totoaba en aguas del Golfo de California, mediante Acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF del 1º de agosto de 1975); la pesca ilegal de aquella especie ha crecido de forma alarmante a manos de pobladores de la región e incluso se ha identificado que grupos ligados al narcotráfico están también involucrados en el tráfico de esta especie cuya vejiga natatoria o “buche” es muy apreciado en el mercado internacional, particularmente en el oriente y en especial en China, por considerarse que posee propiedades curativas e incluso afrodisiacas.


Totoaba

Este interés medicinal ha provocado su excesiva demanda, ocasionando que un kilo de estos órganos pueda llegar a tener un valor de hasta 60,000 dólares (mucho más que los 35,000 dólares que puede llegar a costar un kilo de heroína en México), lo que hace de ésta una actividad ilícita sumamente lucrativa, lo que sin duda agrava seriamente el problema.

Pero ¿cómo es que en China se interesan por un órgano tan específico de un pez que sólo se encuentra en México? La respuesta es relativamente simple; la totoaba comparte muchas características con su pariente oriental, la corvina amarilla o “bahaba”, ampliamente utilizada en la medicina tradicional China; sin embargo, el hábitat de aquel pez asiático se ha visto severamente afectado, principalmente por la contaminación marina, llevando también sus poblaciones al borde de la extinción; esta desafortunada “coincidencia” biológica puso en el ojo del comercio ilícito a la especie mexicana.

Según datos de la Universidad Autónoma de Baja California, la pesca de totoaba se calculaba alrededor de las 2,000 toneladas en 1945, pero para 1975 ese número se redujo drásticamente hasta las 58 toneladas, lo que impulsó la publicación del mencionado decreto de veda, que sin embargo no ha logrado frenar la pesca furtiva de aquella especie.

En 1993 se creó la Reserva de la Biosfera Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado y en 1997 se constituyó el “Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita”

Esta problemática es bien conocida por el gobierno Federal, que ha emprendido diversas acciones para proteger tanto a la vaquita marina, como a la totoaba; por ejemplo, en 1993 se creó la Reserva de la Biosfera Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado y en 1997 se constituyó el “Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita”. En 2015 se emprendió una de las acciones más enérgicas para la protección de la totoaba, suspendiendo temporalmente la pesca comercial en el Norte del Golfo de California, mediante acuerdo publicado en el DOF, como parte de la “Estrategia Integral para la Recuperación de la Vaquita Marina y la Totoaba” a la que se han destinado más de mil millones de pesos.

Por su parte, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente ha dedicado gran parte de sus recursos humanos y económicos a detener la pesca ilegal de aquella especie, y como resultado se ha logrado la detención de 174 personas involucradas en diversos ilícitos relacionados con la pesca ilegal de la totoaba, además de que se han asegurado bienes relacionados con actividades de pesca ilícita, como embarcaciones, vehículos, redes y “buches” del pez.

La comunidad internacional también se ha sumado a esta lucha y a través de personalidades como Leonardo DiCaprio se ha buscado posicionar la problemática a nivel mundial; como parte del programa “Vaquita CPR” (conservación, protección y reproducción), mediante el que se pretende confinar a los ejemplares que aún quedan en cercos marinos, para que ahí se reproduzcan (los cálculos menos optimistas estiman que su población actual es de únicamente 30 individuos). En este esfuerzo sin precedentes se contará también con la ayuda de la Armada de los EEUU, quien aportará al proyecto la presencia de 4 delfines (Andrea, Fathom, Katrina y Splash) entrenados para detectar vaquitas marinas y llevarlas al corral en el que se les protegerá.

Esta arriesgada estrategia no tiene garantía de éxito, principalmente debido a la incertidumbre respecto de las posibilidades de reproducción de los ejemplares en un “semi cautiverio”, además de que son seres elusivos y “tímidos”, por lo que procuran evitar el contacto con otras especies.

Por desgracia, incluso si el programa tiene éxito, la reproducción entre los pocos ejemplares existentes de la especie reducirá su variabilidad genética, por lo que el pronóstico ciertamente no es el mejor y sólo queda esperar que pueda retrasarse la desaparición de una especie que bien se pudo haber anticipado.