¿Y si sólo dejamos en paz a Toño Esquinca? | SapiensBox

Aceptó tener un problema con el alcohol, se disculpó con López Obrador e iniciará rehabilitación. Esta es la historia completa.

Primero, entendamos qué pasó:

El incidente al aire

El pasado 6 de junio, el locutor Toño Esquinca entró al aire en su programa, como lo hace cada día. Todo pintaba para ser una mañana normal: su audiencia esperaba la llegada del primer mantra, de la frase motivacional para el día, o de la recomendación musical, quizá caduca pero efectiva, porque —aunque odie reconocerlo— a esa hora, pocas estaciones como Alfa programan música digna. Sin embargo, nada de eso ocurriría esa mañana.

Toño Esquinca abrió los micrófonos con palabras torpes e ideas poco hiladas. Para mí, escucharlo esa mañana fue casualidad, pero la alteración que percibí en su voz hizo que no cambiara la estación: sin un motivo aparente, en pocos segundos, el locutor pasó de hablar de responsabilidad individual a insultar a uno de los cuatro candidatos a la presidencia.

Entre respiraciones agitadas y expresiones atropelladas, en el pico de la alteración emocional, Esquinca profirió un “hijo-de-puta” contra Andrés Manuel López Obrador, que nos hizo preguntarnos a todos –seguidores y curiosos– qué estaba pasando con él y con su producción. Toño salió del aire apenas media hora después de haber empezado.

El Trending Topic…

La reacción de las redes sociales no se hizo esperar. Cientos de personas compartieron su opinión sobre lo ocurrido esa mañana; el tono predominante era negativo, y el mensaje se centró en la declaración del locutor acerca de lo que haría en el caso del probable triunfo de AMLO: «Si gana, me voy del país». Por supuesto que, concentrándonos sólo en ese mensaje, se alcanzaba a entender muy poco la gravedad del asunto: básicamente, Toño Esquinca le había faltado al respeto a una persona, lo hizo al aire, en un programa de alcance nacional… y lo hizo en estado de ebriedad.

La sanción y la confesión

Un día después del incidente, Grupo Radio Centro, la empresa para la que Esquinca trabaja, no se había manifestado al respecto. Decidieron tratar el tema con la mesura y ponderación que el caso requería. De entrada, el turno de Toño lo cubrió Cristina Tenorio –también locutora en Alfa 91.3—bajo el argumento de que el conductor estaba de vacaciones. Esa primera información la difundió él mismo a través de su cuenta de twitter.

Sin embargo, poco antes de la media noche del 7 de junio, Grupo Radio Centro publicó un comunicado de prensa con todos los detalles de la situación: Toño no estará en un periodo de vacaciones, sino que tendrá que asumir una suspensión por haber incurrido en “una violación al código de ética” de la empresa. Por otro lado, la sanción no se aplica a la expresión de su opinión ni de su posicionamiento político, sino a la falta de respeto, tanto a la persona directamente aludida, como al público.

Por su parte, Toño publicó un video en que reconocía que independientemente de su posición política, el exabrupto del 6 de junio se habría debido a un problema personal con el abuso del alcohol. Asimismo, anunció su despedida temporal del programa, y el inicio de su rehabilitación.

Este es el comunicado de GRC:

¿Y si simplemente lo dejamos en paz?

Nunca he sido fan de Toño Esquinca; y no puedo negar que, después de escuchar sus declaraciones tuve ganas de que, en efecto, alguien tomara cartas en el asunto: más allá de cualquier preferencia política, amo la radio y los medios de comunicación, y me pareció indignante que alguien con el privilegio de tener un micrófono abierto que escuchan millones de personas lo usara, en claro estado de ebriedad, para enturbiar aún más la de por sí polarizada situación de la campaña electoral.

Sin embargo, Toño Esquinca también es un ser humano con problemas, como todos y, al analizar el escenario completo, descubro que lo que más me molesta de esta situación es la facilidad con la que la gente ha juzgado a una persona que cometió un error, lo aceptó públicamente y no sólo se disculpó, sino que va a enfrentar las consecuencias de sus actos.

¿Qué no de eso se trata la honestidad y la responsabilidad? El señor cometió un error, indudablemente. Soy la primera que aplaude que Radio Centro se enfrente a los sospechosismos propios de esta coyuntura electoral, y decida sancionar a una de sus figuras más importantes, pero también reafirmarle su apoyo a nivel personal, acompañándolo en un proceso de rehabilitación. ¿No será que nosotros, desde la parcialidad y comodidad de las gradas, estamos llevando esto demasiado lejos?

Toño tiene muchos detractores y también muchos seguidores, pero ¿acaso eso nos da el derecho de juzgar su situación personal? En todo caso, él ha hecho lo que muy pocos: asumir su responsabilidad.