Ya viene The Punisher, pero antes está Luke Cage | SapiensBox

Marvel lo está haciendo bien con las series que tiene en Netflix, y Luke Cage es un ejemplo de ello.

El 7 de noviembre se estrenó a nivel mundial la nueva serie de Marvel/Neftlix: “The Punisher”.

Actuada magistralmente por Jon Bernthal (pareciera haber nacido para dar vida a ese rol), la serie tiene un arco argumental de 13 episodios, en en los que vemos al popular antihéroe, Frank Castle, lidiar con las amenazas que acechan a Nueva York (enemigos que del tipo “street level” más que mutantes o seres sobrenaturales), creando otra serie hermana para las ya existentes de este universo televisivo en expansión: “Daredevil”, “Jessica Jones”, “Luke Cage” y “Iron Fist” (a quienes ya vimos en “The Defenders” combatir a un enemigo en común para el recogijo de millones de espectadores, aunque no haya sido el éxito en críticas y en ratings que todo mundo esperaba).

Pero si apenas estén pensando en ver “The Punisher”, tal vez les convendría revisar primero “Luke Cage”. Si ya la vieron, sabrán el porqué de la invitación, y si no, déjenme contarles brevemente lo que se están perdiendo.

A diferencia de muchos proyectos de cine y televisión, que buscan forzar la inserción de personajes afroamericanos en sus producciones para cumplir con una cuota políticamente correcta, Luke Cage es una serie integrada orgánicamente por un reparto mayoritariamente afroamericano.

Y esto no se debe a que los creadores de la serie intenten quedar bien con alguien –”curarse en salud” como decimos los mexicanos– ni por consumar de forma artificial una maniobra incluyente hacia las minorías, sino porque Luke Cage es, genuinamente, un héroe de las clases sociales olvidadas y vilipendiadas.

También conocido en el universo Marvel como “Power Man”, Carl Lucas fue el primer superhéroe de raza negra en tener su propio título de cómics. Creado por Archie Goodwin, John Romita Sr. y George Tuska (todos blancos, por cierto), “Luke Cage: Hero for Hire” tuvo su introducción en la llamada “Casa de las Ideas” en el año de 1972. La idea del cómic era contar historias derivadas del género “blaxploitation” (acuñada por Junius Griffin tras juntar las palabras “black” y “exploitation”), que básicamente aborda las problemáticas que durante siglos han sufrido las personas de raza negra en América: esclavitud, pobreza, racismo, infravaloración y un largo etcétera.

Sin embargo, pese a que el staff creativo detrás del cómic estaba repleto de personas de raza blanca, el talento, más allá del color de la piel, supo darle a Luke la sensibilidad y el carisma necesario para ser atractivo, no sólo para aquellos lectores de raza negra -económica y demográficamente considerados como minoroitarios en el mercado del cómic- sino para todos los amantes del género.

En la televisión, Mike Colter da vida a Luke Cage, el hombre a prueba de balas y con una fuerza sobrehumana que le ha permitido a derrotar a toda clase de enemigos y problemas, que van desde los adversarios del superhéroe común (supervillanos), hasta aquellos que enfrentan a diario los afroamericanos en Nueva York (discriminación, miseria, corrupción, narcotráfico, drogadicción y toda clase de delitos).

Junto a Colter, completan el reparto, Rosario Dawson (veterana de las series de Marvel/Netflix, conocida en la diégesis de estas historias como Clare Temple, el eslabón que une a los Defensores), Mahershala Ali (ganador al Oscar como mejor actor de reparto por la célebre “Moonlight”), Simone Missick y Alfre Woodard (actriz multinominada a distintos premios de cine y televisión), entre otros grandes talentos.

La serie de Netflix –emulando el arte del cómic y esa preocupación genuina por atraer y concientizar a toda clase de personas, sin importar su color de piel– ha sabido trasladar todo el poder de Luke Cage a la pantalla chica; lucha en contra de prejuicios y villanos por igual, lo que de modo que transmite las inquietudes y problemas de los ciudadanos del Harlem negro, sin convertirse en una serie excluyente para los espectadores que no sepamos nada de rap, de Notorious B.I.G. (Biggie), de Malcolm X o de cualquier otra figura histórica de la cultura afroamericana.